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Génesis 31: Tretas de Jacob y Labán

Gén 31:16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

Jacob huye de Labán

Gén 31:17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,

Gén 31:18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.

Gén 31:19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

Los ídolos de su padre : Labán habló de ellos como de sus «dioses». Estas pequeñas imágenes («terafín») de los dioses familiares tenían un gran significado para los herederos. De acuerdo con la antigua ley de los alrededores de Harán, los hijos, particularmente los mayores, tenían el privilegio de heredar los «dioses» familiares, al igual que todas las propiedades que los acompañaban. Raquel los robó para ridiculizar la religión de su padre, para reclamar la herencia, o para mantenerse vinculada a su religión nativa.

Mucha gente tenía pequeños ídolos de metal o de madera en sus casas («dioses»). Los llamaban terafines, y se creía que protegían la casa y daban consejos en tiempos de necesidad. También tenían un significado legal, ya que cuando eran pasados a un heredero, la persona que los recibía podía pedir legítimamente la mayor parte de la herencia de la familia. No es de extrañarse que Labán se preocupara cuando se dio cuenta de que faltaban sus ídolos. Lo más probable es que Raquel haya robado los ídolos de su padre porque temía que este los consultara y supiera el lugar donde ella y Jacob se hallaban. Por otro lado, tal vez haya querido reclamar la herencia familiar.

Gén 31:20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.

Gén 31:21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.

Galaad estaba al este del Jordán y al sur del mar de Galilea.

Gén 31:22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.

Gén 31:23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.

Gén 31:24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

Descomedidamente alude a una expresión idiomática que significa hablar profiriendo amenazas.

Gén 31:25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.

Jacob y su séquito deben haberse sentido aterrorizados, porque los hijos y criados de Labán estaban sin duda armados y deseosos de pelea. Los hijos querían sobre todo recuperar los ídolos de sus padres.

Gén 31:26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?

Gén 31:27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?

Gén 31:28 Pues ni aun me dejaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.

Gén 31:29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

Gén 31:30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

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