(v) Notemos un último elemento en la descripción del Anticristo. Con la antigua idea judía del poder anti-Dios y con la idea cristiana del poder que era la encarnación del mal se combinó otra idea del mundo grecorromano. El peor de los emperadores romanos de los primeros días fue Nerón, al que consideraban el monstruo supremo de iniquidad no solamente los cristianos, sino hasta los mismos romanos. Nerón se suicidó el año 68 d.C., y se produjo un suspiro de alivio. Pero casi inmediatamente surgió la creencia de que no estaba muerto sino que estaba esperando en Partia para lanzarse sobre el mundo con las hordas terribles de los partos para inundarlo de destrucción y terror. Esta idea se llama del Nero redivivus, el Nerón resucitado, un mito. En el mundo antiguo se mantuvo más de veinte años después de la muerte de Nerón. Para los cristianos, Nerón fue una figura de maldad concentrada. Fue él el que echó las culpas del gran fuego de Roma a los cristianos; fue él el que inició la persecución; fue él el que encontró los métodos más salvajes de tortura. Muchos cristianos creían el mito del Nero redivivus; y frecuentemente -como en ciertas partes del Apocalipsis- el Nero redivivus y el Anticristo se identificaron, y los cristianos pensaban en la venida del Anticristo en términos de la vuelta de Nerón.
Apocalipsis 10: El anuncio divino del fin
Publicado por: Pastor Lionel Valentín Calderón
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