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Daniel 2: Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor

 Daniel 2:1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.

Se creía que los sueños eran mensajes de los dioses, y se esperaba que los sabios los interpretaran. Podían ofrecer cierta interpretación siempre y cuando supieran cuál había sido el sueño. En esta ocasión, sin embargo, Nabucodonosor demandó conocer el sueño porque no podía recordarlo. Dios envió una serie de sueños a Nabucodonosor con mensajes proféticos que podían ser revelados y comprendidos sólo por un siervo de Dios. Otras personas que recibieron sueños de parte de Dios fueron Jacob, José, el copero y el panadero de faraón, faraón, Salomón y José.

Daniel 2:2 Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.

Daniel 2:3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.

Daniel 2:4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación.

Daniel 2:5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares.

Daniel 2:6 Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación.

Daniel 2:7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación.

Daniel 2:8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido.

Daniel 2:9 Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación.

Daniel 2:10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo.

Los caldeos (astrólogos) dijeron al rey que era imposible conocer los sueños de otra persona. Lo que el rey pedía era humanamente imposible. Sin embargo, Daniel pudo dar la respuesta al rey debido a que Dios estaba actuando a través de él. En la vida diaria, podemos enfrentarnos a muchas situaciones que serían insolubles si tuviéramos que manejarlas únicamente con nuestras débiles fuerzas. Pero Dios se especializa en imposibles.

Daniel 2:11 Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.

Daniel 2:12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.

Daniel 2:13 Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.

Daniel 2:14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.

Daniel 2:15 Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había.

Daniel 2:16 Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey.

Daniel estaba en un momento de crisis. Imagínese tener que ir a ver al rey temperamental y poderoso que acababa de ordenar furioso su muerte. Sin embargo, Daniel no se contrajo por el miedo, sino que confió que Dios le diría lo que el rey quería saber. Cuando el rey dio a Daniel tiempo para encontrar la respuesta, Daniel buscó a sus tres amigos y oraron juntos. Cuando se encuentre en un momento difícil, cuente sus necesidades a sus amigos de confianza que también crean en el poder de Dios. La oración es más eficaz que el pánico. El pánico es confirmación de impotencia, la oración es confirmación de esperanza en Dios. La confianza que Daniel tenía en Dios lo salvó a él, a sus tres amigos y a los demás sabios.

Daniel 2:17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,

Daniel 2:18 para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.

Daniel 2:19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.

Después de que Daniel pidió a Dios que le revelara el sueño de Nabucodonosor, recibió una visión del sueño. Su oración fue contestada. Antes de correr hacia Arioc, tomó su tiempo para dar el crédito a Dios por toda la sabiduría y el poder, y agradecerle el que contestara su oración. ¿Cómo se siente usted cuando ve que sus oraciones son contestadas? ¿Emocionado, sorprendido, aliviado? Hay veces que buscamos a Dios en oración y, después de recibir contestación, salimos corriendo por el entusiasmo y nos olvidamos de darle a Dios la gloria. Que su persistencia en la oración sea congruente con el humilde agradecimiento cuando sus peticiones sean contestadas.

Daniel 2:20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.

Daniel 2:21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.

Cuando vemos a líderes malvados que viven y a líderes buenos que mueren jóvenes, quizás nos preguntemos si Dios todavía regula los acontecimientos del mundo. Daniel vio a gobernantes malvados con un poder casi ilimitado, pero sabía y proclamaba que Dios controla todo lo que sucede. El mundo se mueve de acuerdo a los propósitos de Dios. Permita que este conocimiento le dé confianza y paz suceda lo que pueda suceder en su vida.

Daniel 2:22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.

Daniel 2:23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.

Daniel 2:24 Después de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia; llévame a la presencia del rey, y yo le mostraré la interpretación.

Daniel no aprovechó el triunfo para beneficio propio. Pensó en los demás. Cuando estemos luchando por triunfar, pensemos en las necesidades de los demás

Daniel 2:25 Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la interpretación.

Daniel 2:26 Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su interpretación?

Daniel 2:27 Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey.

Antes de decirle nada al rey, Daniel glorificó a Dios. Explicó que no sabía del sueño por su propia sabiduría sino sólo porque Dios se lo reveló. ¡Cuán fácil es quedarnos con el honor de lo que Dios hace por medio de nosotros! Esto es robarle a Dios el honor que merece.

Daniel 2:28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:

En los postreros días : Se refiere al futuro, desde los tiempos de Nabucodonosor hasta el fin de la historia humana.

Daniel 2:29 Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser.

Daniel 2:30 Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.

Daniel 2:31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.

El tema de lo que representaba la gran imagen ha dado lugar a muy diversas interpretaciones. Las dos explicaciones más comunes consideran que representa cuatro imperios sucesivos (babilonio, medo-persa, greco-macedonio y romano), o cuatro reinados (reyes) de un mismo imperio (los reyes de Babilonia, desde Nabucodonosor hasta Nabonido). Las diferencias se deben a que los reinos no se identifican y al hecho de que la palabra hebrea «reino» también puede ser traducida como «reinado».

Pero, naturalmente, la imagen representa a gobiernos sobre los que Dios ejerce soberanía. Cualquiera que sea su identidad, son frágiles delante del poder de Dios; tienen «pies de barro». Dios es el único soberano de la historia, tanto en los días de Daniel como en nuestra era.

La cabeza de oro representaba a Nabucodonosor, el gobernante del Imperio Babilónico. El pecho y los dos brazos de plata representaban el imperio medopersa que conquistó Babilonia en el año 539 a.C. El vientre y los muslos de bronce eran Grecia y Macedonia bajo el gobierno de Alejandro Magno, quien conquistó el imperio medopersa en el año 334-330 a.C. Las piernas de hierro representaban a Roma, que conquistó a los griegos en el año 63 a.C. Los pies y dedos de arcilla y hierro representaban la caída del Imperio Romano, cuando el territorio que gobernaba Roma se dividió en una mezcla de naciones fuertes y débiles. El tipo de metal de cada una de las partes representaba la fortaleza del poder político que representaba. La piedra que se desprendió de la montaña representaba el Reino de Dios, que sería regido eternamente por el Mesías, el Rey de reyes. El sueño reveló que el Dios de Daniel estaba por encima de cualquier rey terrenal.

Daniel 2:32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;

Daniel 2:33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

Daniel 2:34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

La piedra . . . cortada , no con mano : Símbolo del poder soberano de Dios sobre la historia, una soberanía que se implementa por medio de los gobernantes humanos. Para los lectores de la época de Daniel, esta «piedra» pudo haber sido el rey Ciro, quien invadió a Babilonia, la puso bajo la dominación de los medos, y fue utilizado por Dios para permitir el regreso de los hebreos a Jerusalén. El hecho de que haya sido descrito como un gran monte que llenó toda la tierra muestra la estatura histórica que se le reconocía. De ahí que aquella «piedra» prefigure a Jesucristo, el soberano ungido por Dios para reinar sobre todas las naciones y pueblos a lo largo de la historia. A su retorno él «levantará un reino que no será jamás destruido… y consumirá a todos estos reinos»

Daniel 2:35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

Daniel 2:36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

Cuando Daniel dijo “diremos”, en plural, estaba incluyendo a sus tres amigos. Ya que les había pedido que oraran, los hizo partícipes del triunfo cuando presentó la interpretación. Quería que participaran del honor que aquello significaba.

Daniel 2:37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

Daniel 2:38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.

Daniel 2:39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.

Daniel 2:40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.

Daniel 2:41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

Daniel 2:42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.

Daniel 2:43 Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.

Daniel 2:44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

El Reino de Dios jamás será destruido. Si le inquietan los rumores de guerra y la prosperidad de los líderes malos, recuerde que Dios, no los líderes del mundo, deciden el desarrollo de la historia. Bajo la protección de Dios, el Reino de Dios es indestructible. Todos los que creen en Dios son ciudadanos de su reino y están seguros en él.

Daniel 2:45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

Daniel 2:46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso.

Daniel 2:47 El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.

Nabucodonosor honró a Daniel y al Dios de Daniel. Si Daniel se hubiera quedado con la gloria, el rey lo hubiera honrado sólo a él. Debido a que Daniel dio el crédito a Dios, el rey los honró a ambos. Parte de nuestra misión en este mundo es mostrar a los que no son creyentes cómo es Dios. Podemos hacerlo al dar a Dios la gloria por las grandes cosas que hace en nuestra vida. Nuestros actos de amor y compasión pueden impresionar a la gente, y si le damos la gloria de lo que hacemos a Dios, querrán saber más acerca de El. Agradezca a Dios lo que está haciendo en usted y por medio de usted.

Daniel 2:48 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.

Daniel 2:49 Y Daniel solicitó del rey, y obtuvo que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey.

Después de que lo nombraron gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de los sabios, Daniel pidió que sus compañeros, Sadrac, Mesac y Abed-nego, fueran sus ayudantes. Daniel sabía que no podría llevar tan gran responsabilidad sin colaboradores capaces, y escogió a los mejores hombres que conocía: sus tres compañeros hebreos. Un líder competente nunca hace todo el trabajo: sabe cómo delegar y supervisar. Moisés, el líder más grande de Israel, compartió su carga de administración con docenas de colaboradores

Daniel

Los primeros años de la vida de Daniel demuestran que hay algo más en ser joven que cometer errores. Ninguna característica se gana el respeto de los adultos más rápidamente que la sabiduría en las palabras y las acciones de un joven. Daniel y sus amigos habían sido llevados desde sus casas en Judá al destierro. Su futuro era incierto, pero tenían cualidades que los calificaban para servir como siervos en el palacio del rey. Aprovecharon la oportunidad sin permitir que la oportunidad se aprovechara de ellos.

El asomo de grandeza de Daniel lo vemos en su negativa a renunciar a sus convicciones. Había aplicado la Palabra de Dios a su vida, y no iba a cambiar los buenos hábitos que había adquirido. Su dieta física y su dieta espiritual fueron una parte importante de su relación con Dios. Comió cuidadosamente y vivió una vida de oración. Uno de los beneficios de ser entrenado en el servicio real era comer de la mesa del rey. Daniel con todo tacto eligió un menú más simple y demostró que fue una elección saludable. Así como sucedió con Daniel, las comidas son pruebas obvias y regulares de nuestros esfuerzos por controlar nuestros apetitos.

Si bien Daniel limitaba su ingestión de comida, no se limitaba en la oración. Podía comunicarse con Dios porque había hecho de ello un hábito. Puso en práctica sus convicciones, aun cuando podía significar que lo arrojaran en un foso de leones hambrientos. Su vida demostró que tomó la decisión correcta.

¿Es tan firme su fe en Dios que hace lo que Dios dice sin importarle las consecuencias? Tal convicción lo mantiene un paso adelante de la tentación. Es una convicción que da sabiduría y estabilidad en circunstancias cambiantes. Ore y viva sus convicciones en la vida diaria y confíe los resultados a Dios.

Daniel era joven cuando lo deportaron, permaneció leal a su fe; Sirvió como consejero de dos reyes babilónicos y dos reyes medopersas;Fue un hombre de oración y un estadista con el don de profecía. Sobrevivió en un foso de leones

De su vida aperendemos que: Las convicciones discretas muchas veces se ganan el respeto a largo plazo; No espere hasta que esté en una situación difícil para aprender acerca de la oración; Dios puede utilizar a la gente en cualquier lugar donde se encuentren.

A Daniel lo vemos en Judá y las cortes de Babilonia y de Persia, de ocupación: Desterrado israelita que llegó a ser consejero de reyes. Contemporáneo de Ananías, Misael, Azarías, Nabucodonosor, Belsasar, Darío, Ciro.

Sadrac, Mesac, Abed-Nego

Las amistades hacen que la vida se pueda gozar y que los tiempos difíciles sean más llevaderos. Las dificultades las prueban y las fortalecen. Así era la relación entre los tres jóvenes judíos deportados a Babilonia junto con Daniel. La amistad de estos jóvenes significaba mucho para ellos, pero aún así nunca permitieron que usurpara el lugar de Dios en sus vidas, ni siquiera ante la muerte.

Juntos desafiaron en silencio la orden del rey Nabucodonosor de inclinarse y adorar al ídolo que había hecho de sí mismo. Compartieron un acto valeroso, mientras que otros, deseosos de deshacerse de ellos, le dijeron al rey que aquellos tres judíos estaban siendo desleales. Si bien esto no era verdad, Nabucodonosor no podía salvarles la vida sin avergonzarse.

Era el momento de la verdad. La muerte estaba a punto de acabar con su amistad. Ceder un poco les hubiera permitido vivir y disfrutar de su amistad, servir a Dios y servir a su pueblo mientras estuvieran en esta tierra Pero fueron tan sabios que vieron que eso hubiera envenenado la misma convicción que los había unido tan íntimamente: la lealtad a Dios. Así que no dudaron en depositar sus vidas en las manos de Dios. ¡El resto fue victoria!

Cuando dejamos a Dios fuera de nuestras relaciones más importantes, tendemos a esperar que esas relaciones satisfagan necesidades nuestras que solo Dios puede satisfacer. Los amigos son útiles, pero no pueden satisfacer nuestras más profundas necesidades espirituales. El dejar a Dios fuera de nuestras relaciones indica lo poco importante que es en nuestra propia vida. Nuestra relación con Dios debe tener suficiente importantancia para tocar nuestras demás relaciones, especialmente nuestras amistades más cercanas.

Sadrac, Mesac, Abed-Nego se unieron a Daniel en su propósito de no comer de la mesa del rey; Mantuvieron una amistad que pasó las pruebas de los problemas, del éxito, de la riqueza y del peligro de muerte; No quisieron transigir en sus convicciones incluso ante la muerte; Sobrevivieron en el horno de fuego ardiente

De sus vidas aprendemos que existe una gran fortaleza en una amistad verdadera: Es importante permanecer con las personas con las que compartimos nuestras convicciones: Se puede confiar en Dios aún cuando no podemos predecir los resultados.

Les vemos en Babilonia, de ocupaciones: Siervos y consejeros del rey. Contemporáneos de Daniel y Nabucodonosor.

Versículos clave: “Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (3.16-18).

La historia de Sadrac (Ananías), Mesac (Misael) y Abed-nego (Azarías) se relata en el libro de Daniel.

Nabucodonosor

Nabucodonosor fue un líder mundial que se dijo que tendría más cooperación de los pueblos que conquistaba si les permitía mantener a sus dioses. Tomaba sus tierras, saqueaba sus riquezas, controlaba sus vidas, pero permitía que adoraran a sus ídolos, y a veces él mismo los adoraba. El plan de Nabucodonosor funcionó bien, con una notoria excepción. Cuando conquistó la pequeña Judá, se enfrentó a un Dios que demandaba adoración exclusiva, no una parte de la que se daba a otros dioses. En un sentido, Nabucodonosor siempre había podido gobernar a los dioses. Este nuevo Dios era diferente. Este se atrevía a proclamar que había hecho de Nabucodonosor todo lo que era. Uno de los más grandes conquistadores de la historia fue conquistado por su Creador.

La Biblia nos permite notar las formas en que Dios trabajó con Nabucodonosor. Le permitió victorias, pero para cumplir los propósitos de Dios. Le permitió llevar a los mejores líderes judíos jóvenes como siervos de su palacio, mientras colocaba muy cerca de él a un joven llamado Daniel, quien cambiaría la vida del rey. Permitió que Nabucodonosor viviera siete años de locura antes de restaurarlo en el trono. ¡Le demostró al rey quién de verdad era el jefe!

Estas lecciones están muy claras para nosotros en la actualidad debido a nuestro lugar en la historia. Cuando nuestra atención la enfocamos en nuestra propia vida, no podemos ver la forma en que Dios está trabajando hoy. Pero sí tenemos la ventaja de que la Palabra de Dios nos guía en los retos actuales. Se nos ordena obedecer a Dios; también se nos ordena confiar en El. El confiar en El cubre esos tiempos cuando no estamos seguros del porvenir. Dios nos ha encomendado este día. ¿Le hemos confiado nuestra propia vida?

Nabucudonosor fue el más grande de los reyes babilónicos; Se le conoce como constructor de ciudades; Uno de los gobernantes extranjeros que Dios utilizó para cumplir sus propósitos. Como todos cometió errores: Se creía un dios y lo persuadieron para que se construyera una estatua que todos debían adorar; Se volvió extremadamente soberbio, lo que lo llevó a un ataque de locura; Tuvo la tendencia a olvidar las demostraciones del poder de Dios de que fue testigo

De su vida aprendemos que; La historia registra los hechos de los siervos de Dios dispuestos y de los que sin querer le sirvieron de herramienta; La grandeza de un líder se ve afectada por la calidad de sus consejeros; La soberbia que no se domina es autodestructiva.

Le vemos en Babilonia., de ocupación: Rey. Hijo de Nabopolasar. padre de Evil Merodac. Nieto: Belsasar. Contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Daniel, Joacim, Joaquín.

Versículo clave :

“Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (4.37).

El cumplimiento de la interpretación de Daniel

La gran imagen en el sueño de Nabucodonosor representaba los cuatro reinos que dominarían como poderes mundiales. Reconocemos a estos imperios como el babilónico, el medo-persa, el griego y el romano. Todos serán aplastados y terminados por el Reino de Dios, que continuará eternamente.

Parte: Cabeza; Material: Oro; Imperio: Babilónico; Período de dominación: 606 a.C-539 a.C.

Parte: Pecho y brazos; Material: Plata; Imperio: Medopersa; Período de dominación: 539 a.C.-331 a.C.

Parte: Vientre y muslos; Material: Bronce; Imperio: Griego; Período de dominación: 331 a.C.-146 a.C.

Parte: Piernas y pies; Material: Hierro y barro cocido; Imperio: Romano; Período de dominación: 146 a.C.-476 d.C.

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