Daniel 2:32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;
Daniel 2:33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.
Daniel 2:34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
La piedra . . . cortada , no con mano : Símbolo del poder soberano de Dios sobre la historia, una soberanía que se implementa por medio de los gobernantes humanos. Para los lectores de la época de Daniel, esta «piedra» pudo haber sido el rey Ciro, quien invadió a Babilonia, la puso bajo la dominación de los medos, y fue utilizado por Dios para permitir el regreso de los hebreos a Jerusalén. El hecho de que haya sido descrito como un gran monte que llenó toda la tierra muestra la estatura histórica que se le reconocía. De ahí que aquella «piedra» prefigure a Jesucristo, el soberano ungido por Dios para reinar sobre todas las naciones y pueblos a lo largo de la historia. A su retorno él «levantará un reino que no será jamás destruido… y consumirá a todos estos reinos»
Daniel 2:35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.
Daniel 2:36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.
Cuando Daniel dijo “diremos”, en plural, estaba incluyendo a sus tres amigos. Ya que les había pedido que oraran, los hizo partícipes del triunfo cuando presentó la interpretación. Quería que participaran del honor que aquello significaba.
Daniel 2:37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.
Daniel 2:38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.
Daniel 2:39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.
Daniel 2:40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.
Daniel 2:41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.
Daniel 2:42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.
Daniel 2:43 Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.
Daniel 2:44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,
El Reino de Dios jamás será destruido. Si le inquietan los rumores de guerra y la prosperidad de los líderes malos, recuerde que Dios, no los líderes del mundo, deciden el desarrollo de la historia. Bajo la protección de Dios, el Reino de Dios es indestructible. Todos los que creen en Dios son ciudadanos de su reino y están seguros en él.
