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Deuteronomio 21: Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce

Expiación del pueblo

El texto introduce el caso del hallazgo del cuerpo de una persona que no murió por causa natural, sino que fue víctima de un homicidio. El cuerpo de la víctima fue hallado en un campo fuera de la ciudad. En casos de homicidio, la ley israelita demandaba que el asesino muriera por su crimen, pero en este caso el homicida era desconocido. Por cuanto se ignoraba quién había matado a la víctima, las leyes que regulaban el asesinato no podían ser aplicadas al homicida, pero, por cuanto la sangre de la persona muerta clamaba por justicia, la comunidad donde el cuerpo fue hallado tenía la responsabilidad de hacer expiación por el pueblo y así declarar la inocencia de la comunidad. El concepto de esta ley estaba basado en la tradición que aparece en la muerte de Abel. La sangre de Abel, derramada por su hermano Caín, clamaba desde el suelo pidiendo la sangre del homicida, con la cual se haría expiación por el crimen. La referencia a que el crimen sucedió en la tierra que Jehová había dado a Israel como herencia sirve para enfatizar que la tierra prometida que Jehová había dado a su pueblo era una tierra santa.

La ciudad más cercana del lugar donde el cuerpo fue hallado tenía la responsabilidad de hacer la expiación por el pueblo. Para decidir cuál ciudad era la más cercana, los ancianos de las ciudades que estaban más cerca de la persona muerta calculaban la distancia entre el cadáver y las ciudades vecinas para decidir cuál era la ciudad más cercana.

Para hacer expiación por el pueblo los ancianos de la ciudad más cercana tomarían una vaquilla que todavía no hubiera sido sometida al yugo ni al trabajo. El simbolismo del rito es desconocido pero el sentido es nítidamente religioso. La muerte de la ternera tenía un carácter expiatorio, su muerte simbolizaba la sangre inocente derramada delante de Dios.

Después de seleccionar el animal para el sacrificio, los ancianos de la ciudad donde el homicidio había sucedido llevaban la novilla a un lugar donde había un arroyo permanente y allí rompían la nuca de la ternera. El acto de romper la nuca de un animal aparece en conexión con la presentación del primogénito del asno. La nuca del primogénito del asno era rota cuando él no era redimido por un cordero. La muerte de la vaquilla indicaba que la muerte del animal no era un sacrificio regular para la expiación del pecado, porque la expiación del pecado demandaba el derramamiento de sangre. La muerte del animal simbolizaba el sufrimiento y la muerte que el homicida debía sufrir, pero el animal inocente tomaba su lugar.

La presencia de los sacerdotes durante la ceremonia servía para enfatizar el carácter religioso y expiatorio del ritual. Los sacerdotes decidían todo pleito o todo daño. Según las leyes del antiguo Oriente, un clan o una ciudad se hacía responsable por la muerte de una persona si el homicida no era hallado. Si el asesino era desconocido, la comunidad tenía que pagar o compensar a la familia de la víctima por el daño causado a la familia del muerto.

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