La protección de las personas necesitadas
La preocupación humanitaria del deuteronomista se manifiesta una vez más en esta ley designada para proteger el derecho legal y económico de las personas necesitadas que vivían en las ciudades y pueblos de Israel. El forastero (heb. ger) era una persona no israelita que había decidido vivir en Israel. Junto con el huérfano y la viuda, ellos formaban un grupo de personas que necesitaban el amparo y la ayuda de la comunidad. Aun cuando eran pobres y necesitados, tenían el mismo derecho de protección en la corte de justicia como cualquier otro israelita. El huérfano necesitaba la ayuda de la comunidad porque ellos no tenían la protección de la familia. Las viudas necesitaban ayuda porque no tenían ni apoyo ni protección de un esposo. Por esta razón, ninguna persona que prestaba a una viuda podía tomar su manto como prenda para garantizar la deuda. La ley deuteronómica enfatiza que las personas pobres y necesitadas que vivían en Israel tenían que ser tratadas con respeto y justicia. La memoria de la opresión que Israel había sufrido en Egipto debía despertar en cada israelita el deseo de respetar la dignidad de las personas necesitadas.
Ayuda social para los pobres
La mayoría de las personas pobres en Israel no tenía propiedad. La mayoría de ellos dependía de la ayuda de otros para vivir. La legislación deuteronómica establece una manera práctica de ayudar a los pobres. La ley exhortaba a las personas propietarias a no cosechar sus campos completamente durante la cosecha, sino que debían dejar algo para las personas pobres. Durante la siega de la mies, la cosecha del olivo y la vendimia, los dueños de propiedad debían permitir que el forastero, el huérfano y la viuda cosecharan lo que había sido dejado sin cosechar. De esta manera podían trabajar por su comida. Este acto servía para mantener la dignidad de las personas pobres y eliminar la posibilidad que fueran condenadas a una vida de mendicidad. Al mismo tiempo, el dueño de la finca podía expresar su gratitud a Dios por su redención de una vida de esclavitud y por la abundante bendición que él había recibido de las manos de Jehová.
La historia de Rut y Boaz refleja el intento de esta ley. Rut era una mujer forastera y viuda que se había establecido en Israel con Noemí, su suegra, también una viuda. Motivado por su deseo de tratar a Rut con respeto y dignidad, Boaz permitió que ella cosechara en sus campos. El intento humanitario del deuteronomista era evitar que el pobre fuera condenado a una vida de humillación y forzado a mendigar el pan. Así como Jehová había liberado a Israel de una vida humillante en Egipto, la acción magnánima de los israelita más prósperos podía liberar a las personas más pobres de una esclavitud económica y social.
