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Deuteronomio 27: Orden de escribir la ley en piedras sobre el Monte Ebal

Los autores convienen en destacar el carácter artificial y heterogéneo del fragmento, en el que, sin duda, hay retoques conforme a las exigencias del uso litúrgico. El estilo redaccional es diferente al habitual del Deuteronomio, en el que Moisés aparece hablando en primera persona.

Ceremonias a ser establecidas en Siquem

La introducción de Moisés, utilizando la tercera persona, ha motivado a muchos comentaristas a ver el principio del tercer discurso de Moisés. El título de este capítulo en la RVA indica que el traductor de Deuteronomio también aceptó la teoría de que empieza el tercer discurso de Moisés. Pero como el comentario indica, es preferible entender como la conclusión del segundo discurso de Moisés. Los tratados internacionales que sirven como modelo para la promulgación del pacto en Deuteronomio generalmente terminan con la proclamación de bendiciones y maldiciones. Las bendiciones sirven para motivar

al pueblo a observar las demandas del pacto. Las maldiciones sirven para enfatizar la consecuencia de la desobediencia y de la violación del pacto.

Promulgación de la ley en Siquem

Después de la declaración del pueblo y de Jehová (26:16-19) aceptando las obligaciones del pacto, Moisés y los ancianos de Israel hablaron al pueblo, declarando que Israel tenía que guardar el pacto después de cruzar el río Jordán y entrar en la tierra prometida.

La exhortación de Moisés era que Israel tenía que guardar todos los mandamientos que ellos habían recibido hoy, o sea, en aquella ocasión en Moab, cuando la nueva generación de israelitas se preparaba para entrar en la tierra que Jehová había prometido dar a sus padres. Moisés ordenó al pueblo que tomara piedras para escribir en ellas la torah que él había declarado a Israel.

Este versículo contiene diversos problemas de interpretación. Primeramente, la expresión el día que crucéis el Jordán es difícil de reconciliar con el contenido. La cuestión es si el hoy del se refiere al mismo día en que el pueblo cruzó el río Jordán. Parece indicar aquel mismo día. Pero las piedras tenían que ser erigidas en el monte Ebal, un monte cerca de Siquem, un lugar que Israel no podía alcanzar en el mismo día que el pueblo cruzara el Jordán. Es posible, por lo tanto, entender que el pueblo tenía que recoger las piedras en el día que cruzara el río y más tarde, cuando llegara a Siquem, tenía que colocar las piedras en el monte Ebal. Sin embargo, como el monumento tenía que ser establecido en el día que el pueblo cruzara el Jordán, es posible que fuese erigido en la vecindad del Jordán y que una copia sería establecida más tarde en el monte Ebal.

El segundo problema es la declaración que las piedras tenían que ser recubiertas con cal. Esto parece indicar que la torah de Moisés no podía ser cincelada en las piedras así como los Diez Mandamientos, sino que las piedras deberían ser escritas, a la manera de los documentos egipcios. Las piedras escritas con las palabras de la ley sirvieron como testimonio del pacto. Moisés declaró que Israel tenía que escribir en las piedras todas las palabras de esta ley. La palabra traducida ley en heb. es torah, y significa “enseñanzas”. En muchos pasajes la palabra se usa como un sinónimo para las leyes de Moisés o para el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia. Esta declaración de Moisés no significa que el pueblo tenía que escribir toda la ley de Moisés, o ni aun todo el libro de Deuteronomio. Es preferible entender que el pueblo tenía que escribir los preceptos más importantes de la ley mosaica, probablemente los Diez Mandamientos.

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