Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Deuteronomio 27: Orden de escribir la ley en piedras sobre el Monte Ebal

¡Maldito el que pervierta el derecho del forastero, del huérfano y de la viuda!x El forastero, el huérfano y la viuda formaban un grupo de personas que socialmente eran vulnerables a la explotación por las personas más prósperas de la sociedad israelita. Por esta razón estas personas necesitaban la ayuda de la comunidad. La comunidad tenía la responsabilidad de proveer para ellos, pero legalmente, el forastero, el huérfano y la viuda estaban bajo la protección de Jehová. El israelita que pervirtiera el derecho de estas personas estaba bajo el juicio de Dios.

¡Maldito el que se acueste con la mujer de su padre…! El incesto era una violación de las normas morales de la comunidad israelita y era considerado una gran abominación. El descubrir el manto del padre es un eufemismo que significa exponer los genitales e indirectamente una figura del matrimonio, así como aparece en la nota de la RVA. Esta maldición presupone la poligamia, y que la relación sexual mencionada aquí es la relación de un hijo con una de las esposas de su padre.

¡Maldito el que tenga cópula con cualquier animal! La bestialidad era prohibida en la ley mosaica. La bestialidad era permitida en algunas religiones del antiguo Oriente porque en muchas religiones orientales el dios era representado por un animal sagrado.

¡Maldito el que se acueste con su hermana..! La ley del incesto es mencionada. La prohibición aquí se refiere a la relación sexual de un hombre y una mujer que eran hijo e hija de un mismo padre o madre.

¡Maldito el que se acueste con su suegra! La relación sexual de un hombre con su suegra era considerada una de las relaciones ilícitas en el AT.

¡Maldito el que hiera de muerte a su prójimo en secreto! La maldición es declarada contra la persona que en violación del sexto mandamiento mata a su prójimo y mantiene su crimen en secreto. El asesino podía ocultar su crimen y evitar la justicia humana pero él no podía ocultar su crimen de Dios, el justo juez.

¡Maldito el que acepte soborno para matar a un inocentex! La ley mosaica prohíbe a una persona dar soborno a un juez para pervertir la justicia. La ley también prohíbe sobornar a un testigo para dar falso testimonio contra su prójimo. Declara: “No tuerzas el derecho; no hagas distinción de personas ni aceptes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.” Aquí la maldición cae sobre una ofensa más grave, el aceptar soborno para condenar a una persona inocente a la muerte.

¡Maldito el que no cumpla las palabras de esta ley, poniéndolas por obra! La última maldición tiene un carácter general y se aplica a todas las personas que no obedecen las palabras de la ley. La palabra ley (heb. torah) significa “enseñanza”. En el contexto del libro de Deuteronomio, torah no se refiere a las 12 maldiciones sino a todas las leyes en el código deuteronómico. El Amén final del pueblo es una declaración que la comunidad reconoce que el Dios de Israel demanda obediencia de su pueblo en público y en secreto.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar