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Eclesiastés 7: Contraste entre la sabiduría y la insensatez

Pero la ventaja de conocer la sabiduría, aceptando esta traducción se corrige un tanto el dicho anterior. Tanto las posesiones como la sabiduría sirven de protección, pero, además, la sabiduría da vida.

El valor de la sabiduríaSe atribuye a Rubén Darío, el gran poeta nicaragüense, la frase: “La moderación es el mayor de los bienes”; el Predicador estaría de acuerdo con ella. Y este tema, el de la mesura y la prudencia, es el tema más importante de esta sección. El comentarista bíblico Roberto Gordis compara el pensamiento hebreo con la doctrina de Aristóteles de la “dorada medianía” que evita el errar tanto por exceso como por defecto. Desde nuestro punto de vista esta es la clave de la comprensión del libro. Lo repetimos: Los absolutos son dos, Dios y la muerte, y la conducta sabia es la que puede manejarse entre estos dos absolutos: contar con Dios y contar con la muerte. El valor de las demás cosas es relativo y ninguna merece de parte del hombre una adhesión total. La sabiduría reside en vivir de cara a Dios con los recursos que él provee para nuestras vidas.

¿Quién podrá enderezar…?. No es ninguna referencia ética; el texto se refiere a lo que Dios ha dispuesto para nuestra vida y que es inmutable. Como tal, si no podemos cambiar las cosas cambiémonos nosotros mismos para hacerles frente.

En el día del bien, goza del bien (tobe), que puede significar prosperidad. Con relación al versículo anterior: aceptamos el bien y el mal que Dios nos envía. Se puede comparar con la expresión de Job: Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibimos también el mal? En los versículos 15 al 17 otra vez habla el sabio de los extraños caminos de Dios: permite el sufrimiento del justo y parece no tener en cuenta el pecado del mal. No te aflijas como justo ni te engrías como malo, no lleves ni tu justicia ni tu maldad al extremo, busca comprender una y otra cosa. Convendría recordar el adagio latino: summun ius, summa iniuria (“La justicia extrema es la iniquidad extrema”).

¿Por qué habrás de destruirte? Algunos entienden que la consideración de que Dios no premia de inmediato el bien lleva a la confusión y el desánimo personal, se destruye en la angustia de su pensamiento. Desgraciadamente no deja de ser verdad que quien se destaca por su excelencia cae en el aborrecimiento y la crítica.

¿Por qué morirás antes de tu tiempo?. Dios tolera el pecado del hombre, pero la paciencia de Dios tiene un límite, pasado ese límite, no se puede eludir su castigo. Y tampoco apartes tu mano de lo otro, se interpreta que el consejo del sabio tiene que ver con los dos consejos anteriores: “No seas demasiado justo”, “No seas demasiado malo”. Una y otra cosa deben guardarse al mismo tiempo, ambas cosas en exceso conducen a una mala experiencia.

Más que diez gobernantes. Por supuesto que diez gobernantes que no fueran sabios. ¿Es referencia a los diez ciudadanos que formaban el consejo de las ciudades griegas? Sería difícil afirmarlo. Podríamos decir que mejor es mi sabiduría que las opiniones de muchos consejeros. No hay hombre justo en la tierra; para hacer esta misma afirmación el apóstol Pablo cita Job 14:1-3 y 53:1-3 en Romanos 3:10. Muchas veces tú también. El juicio apresurado con que juzgamos a los demás puede caer también sobre nosotros. Por otra parte, se puede tolerar la crítica de un siervo que conoce nuestra intimidad. No nuestra crítica de la conducta de otra persona cuya razón para obrar como lo hace no conocemos. Un tanto distinta es la interpretación de la Nueva Biblia Española: “No hagas caso de todo lo que se habla ni escuches a tu siervo cuando te maldice” o como la Biblia de las Américas: “Tampoco tomes en serio todas las palabras que se hablan”. “Saber escuchar con ecuanimidad”: ¡Valioso consejo del Predicador!

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