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Eclesiastés 7: Contraste entre la sabiduría y la insensatez

Eclesiastés 7:16 No seas demasiado justo, ni sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte?

Eclesiastés 7:17 No quieras hacer mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?

Eclesiastés 7:18 Bueno es que tomes esto, sin apartar de aquello tu mano; porque el que teme a Dios saldrá bien de todo.

Un celo fanático por la religión, o una autoproclamada «rectitud», puede llevar a la muerte, especialmente si conduce a choques o conflictos violentos. Por otro lado, una vida de pecado y libertinaje claramente lleva a una muerte temprana.

¿Cómo puede ser alguien demasiado justo o demasiado sabio? Esta es una advertencia en contra de la presunción religiosa: legalismo o falsa justicia. Salomón estaba diciendo que algunas personas son excesivamente sabias o justas ante sus propios ojos, porque están engañadas por sus propios actos religiosos. Son tan rígidas y tienen una visión tan corta que pierden la sensibilidad hacia la verdadera razón de ser buenas: honrar a Dios. El balance es importante. Dios nos creó para ser personas totales que buscan su justicia y bondad. Por lo tanto debemos evitar ambos extremos: legalismo e inmoralidad.

Eclesiastés 7:19 La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.

Eclesiastés 7:20 Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque.[i]

Esta es una razón de frustración a la hora de considerarse libre de pecado: nadie está libre de culpa. Puede que Pablo haya estado citando estas palabras al argumentar sobre la pecaminosidad universal de la humanidad.

Eclesiastés 7:21 Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti;

Eclesiastés 7:22 porque tu corazón sabe que tú también hablaste mal de otros muchas veces.

Si has menospreciado a otros, puedes esperar que te menosprecien a ti. Pero no le prestes mucha atención a ello, ya que es algo propio de la naturaleza humana y no debe extrañar

Eclesiastés 7:23 Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: «¡Seré sabio!»; pero la sabiduría se apartó de mí.

Eclesiastés 7:24 Ya está lejos lo que fue; y lo muy profundo, ¿quién lo hallará?

El Predicador repite su disposición de buscar la sabiduría, pero encuentra que la sabiduría verdadera está más allá de sus posibilidades humanas. Aquí aparece un importante aspecto del tema, porque mientras el Predicador se clasifica entre los sabios, la verdadera sabiduría, el valor supremo (yitron) que ha estado persiguiendo, sigue estando fuera de su alcance y no puede ser logrado por sus propios esfuerzos.

Eclesiastés 7:25 Me volví entonces, y apliqué mi corazón a saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error.

Salomón, el hombre más sabio del mundo, confesó cuán difícil había sido actuar y pensar sabiamente. Recalcó el hecho de que no importa cuánto conocimiento tenga uno, siempre existen misterios que nunca comprenderemos. Así que creer que uno tiene suficiente sabiduría es señal de que no la tiene.

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