Eclesiastés 7:26 Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es trampas y redes,[j] y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador queda en ella preso.
Eclesiastés 7:27 He aquí, dice el Predicador, que pesando las cosas una por una para dar con la razón de ellas,
Eclesiastés 7:28 he hallado lo que aún busca mi alma, sin haberlo encontrado: Un hombre entre mil he hallado, pero ni una sola mujer entre todas.
¿Acaso pensaba Salomón que las mujeres no podían tener sabiduría? No, porque en el libro de Proverbios personificó a la sabiduría como una mujer responsable. Lo que Salomón quiso decir no es que las mujeres no sean sabias, sino que es difícil que cualquier persona, hombre o mujer, sea sabia ante Dios. En su búsqueda, descubrió que la sabiduría era casi tan escasa entre los hombres como entre las mujeres, aun cuando a los hombres se les daba un programa de educación religiosa en su cultura y a las mujeres no. En efecto, el versículo está diciendo: «He encontrado sólo una persona entre mil que es sabia a los ojos de Dios. No. ¡He encontrado mucho menos que eso!»
Eclesiastés 7:29 He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto,[k] pero él se buscó muchas perversiones.
La cosa no es que los hombres sean más virtuosos que las mujeres, sino que, aun cuando Dios creó una humanidad sana, tanto el hombre como la mujer se han contaminado con el pecado. En consecuencia, nadie está libre de culpa.
Dios creó a los seres humanos para vivir rectamente. Pero ellos han dejado el camino de Dios para seguir sus propios caminos descendentes.
Estas aumentan la vanidad, es decir: Hablar mucho no es saber mucho. Es tema favorito de los sabios. Que el día del nacimiento, porque el nacimiento es promesa, la muerte es plenitud. Es hasta el momento de la muerte que puede evaluarse lo que se ha vivido. Mejor es ir a la casa de duelo que a la casa del banquete. Tienen la razón explícita que aclara el sentido del proverbio. Los dolores en la vida sirven para desarrollar una madurez de carácter que la risa no puede producir. Mejor es oír la reprensión del sabio (versículo 5), es parecido al castellano: “Si el sabio reprende, malo; si el necio aplaude, peor.” La Biblia de Jerusalén lo traduce: “Más vale oír reproche de sabio, que oír alabanza de necios.” La aprobación del necio, como su risa, carece de todo valor.
La opresión… y el soborno, son los extremos con lo que debe luchar el sabio para mantener su sabiduría. Son obstáculos, pero no ocasiones de fracaso.
En 7:8-10 algunos comentadores ven una unidad en estos tres versículos, específicamente en cuanto a la moderación del carácter que se expresa sobre todo en un hablar mesurado. Esta interpretación sería más evidente si se traduce en el versículo 8 “mejor es el fin de las palabras que el comienzo de ellas”. El término hebreo para “asunto”, “cosa”, puede traducirse también “palabra”. “La enseñanza sería entonces que se debe ser muy cauto al hablar y, hasta donde sea posible, imaginar el efecto que producirán una vez pronunciadas las palabras”
El enojo reposa, es el mismo término hebreo que aquí se traduce “enojo”, kawas, y aparece en el Salmo 12:16 y 27:3, y nos da una idea de la reflexión de los sabios sobre el tema. Los tiempos pasados fueron mejores que estos; para dar unidad al pensamiento algunos interpretan como si el texto quisiera decir: “Me he portado como un necio pero antes no era así, intentando una justificación.” Sabiduría con posesiones, se traducen en otras maneras: “Más vale sabiduría que patrimonio” para quitar el sabor amargo o irónico de la traducción corriente. También, la Biblia de Jerusalén lo traduce: “Tan buena es la sabiduría como la hacienda”.
