Eclesiastés 8:9 Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseñorea del hombre para hacerle mal.
El comentario final del Predicador sobre el despotismo y sus males: Si el rey no rinde cuenta de sus actos, tarde o temprano se dañará a sí mismo, así como a aquellos sobre los cuales se enseñorea.
Eclesiastés 8:10 Desigualdades de la vida Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honores; en cambio, los que frecuentaban el lugar santo fueron luego olvidados en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad.[d]
El Lugar Santo es probablemente el templo de Jerusalén. La cuestión es que tan pronto como se olvida la sabiduría del sabio, se olvida también la maldad del impío. Y el mundo se hace menos agradable o peor para ambos.
Este versículo probablemente se refiere a cómo nos olvidamos rápidamente de la maldad realizada por algunas personas después de que estas mueren. Al regresar del cementerio les alabamos en la misma ciudad donde cometieron sus maldades.
Eclesiastés 8:11 Si no se ejecuta enseguida la sentencia para castigar una mala obra, el corazón de los hijos de los hombres se dispone a hacer lo malo.
Cuando no se cumple con rapidez la justicia, el aspecto aleccionador de la sentencia se reduce.
Si Dios no nos castiga en forma inmediata cuando pecamos, no debemos suponer que no le importa o que el pecado no tiene consecuencias. Sin embargo, resulta mucho más fácil pecar cuando no sentimos las consecuencias de inmediato. Cuando un niño hace algo malo y no lo descubren, le es mucho más fácil repetir la acción. Pero Dios sabe todo lo malo que hacemos, y algún día tendremos que responder por todo lo que hemos hecho.
Eclesiastés 8:12 Ahora bien, aunque el pecador haga cien veces lo malo, y sus días se prolonguen, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia,
El Predicador recita la doctrina convencional de la retribución.
Eclesiastés 8:13 y que no le irá bien al malvado, ni le serán prolongados sus días, que son como sombra;[e] por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
Eclesiastés 8:14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra, pues hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justos.[f] Digo que esto también es vanidad.[g]
La retribución no funciona; ocurren groseras violaciones de este ideal. Hay justos cuyo fin es propio de impíos (mueren jóvenes), e impíos que tienen un fin de justos (viven muchos años).
Eclesiastés 8:15 Por tanto, alabé yo la alegría, pues no tiene el hombre más bien debajo del sol que comer, beber y alegrarse; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol.[h]
El hombre debe gozar de la vida.
Salomón recuerda el remedio para las preguntas sin respuesta de la vida. Recomienda gozo y contentamiento en el peregrinaje de la vida. Debemos aceptar cada día con su medida diaria de trabajo, comida y placer. Aprendamos a disfrutar lo que Dios nos ha dado para refrescarnos y fortalecernos a fin de que continuemos su obra.
