Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Ezequiel 40: Visión del templo futuro

Una vez descrita la puerta oriental, el profeta avanza por el pórtico, que tiene tres cámaras de cada lado, para los servicios de guardia y de conservación, como en los palacios. Las cámaras tenían cada una de ancho y de largo como el espesor del muro, es decir, unos tres metros amplios. Cada cámara estaba separada de la siguiente. Estas cámaras estaban separadas entre sí por unos contrafuertes o pilastras de cinco codos, e.d., unos dos metros y medio amplios. La última cámara daba hacia el vestíbulo, separada de éste por una caña (3:15 m.), que es el grosor del muro externo. El vestíbulo, que daba acceso al atrio exterior, tenía ocho codos (4,20 m.), y tenía dos pilastras de dos codos de anchura (1,05 m.). De esta descripción se deduce que este pórtico oriental era un rectángulo de 50 codos de largo (26:25 m.) y de 25 de ancho (13,125 m.). El v.11 es muy oscuro y difícil de conciliar con lo anterior, pues depende del sentido de la palabra hebrea Orej, que hemos traducido por longitud.

Ante cada cámara había una barrera o enrejado, quizá para protegerlas, de un codo de alto (poco más de medio metro), que debía de estar entre pilastra y pilastra. El espacio libre, abertura o puerta entre el techo de una cámara y el techo de la que estaba enfrente, medía 25 codos (unos 13 m.). Las pilastras que daban acceso al atrio interior, al final del pórtico descrito, medían 6o codos (31:50 m.), las cuales por su altura nos recuerdan las enormes columnas que daban acceso a los templos egipcios. Todo el pórtico o corredor de entrada medía cincuenta codos (26:25 m.), que es el resultado de las medidas parciales antes indicadas. Hacia el interior del corredor, sobre las cámaras, se abrían ventanas aspilleradas, más abiertas hacia el exterior, o abocinadas, como en los castillos medievales y en las construcciones fenicias antiguas. Su forma se ordenaba a la mejor defensa desde el interior. Así, pues, el acceso al atrio exterior estaba organizado como una fortaleza preparada para la defensa. Sobre las pilastras enormes que daban acceso al atrio exterior había capiteles en forma de palmas, adorno tradicional en los templos egipcios.

El profeta es introducido por su guía en el atrio exterior después de atravesar el corredor o pórtico de ingreso, que acaba de describir. Adosadas a los muros exteriores del atrio ve cámaras, semejantes a las del templo de Salomón, y en derredor del atrio había un solado o pavimento empedrado, que es llamado inferior por contraposición al pavimento del atrio interior, que estaba en un nivel más alto. El número de las cámaras es de treinta. No dice cómo estaban distribuidas. Lo mejor es suponer que en cada lado norte, sur y este había ocho, y seis en el lado oeste, donde había que dejar lugar para una construcción particular que enumera en 41:12. Más tarde dirá el uso que tendrán estas cámaras 15. Después el guía midió el espacio que hay entre el pórtico o corredor antes descrito, la fachada inferior, y el pórtico o frontispicio que da acceso al atrio interior, y el resultado fue de cien codos (52:50 m.). Esta misma distancia habrá de los pórticos septentrional y meridional.

La frase hacia oriente y norte parece glosa introductoria para pasar a describir el pórtico del norte.

La disposición del nuevo pórtico y sus particularidades, como cámaras y pilastras, era totalmente igual a la de la puerta oriental descrita. La forma de todo el conjunto del atrio exterior y sus muros es un cuadrado perfecto, y la distribución, completamente simétrica. Frente al pórtico exterior oriental del atrio inferior se alzaba el pórtico oriental del atrio interior, y frente a la puerta septentrional del atrio exterior se alzaba la puerta septentrional del atrio interior, que estaba enclavado dentro del exterior y en un nivel superior. La distancia entre la puerta septentrional de ambos atrios es de cien codos, como la que había entre los pórticos orientales de ambos atrios. El profeta concibe la morada de Yahvé perfectamente aislada de lo profano por atrios concéntricos, que se van elevando a medida que se acercan al santuario o santo de los santos.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar