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Filipenses II: Las causas de la desunión

Así es que su oración era que no le pasara lo que a un atleta que se hubiera estado entrenando sin escatimar esfuerzos y privaciones para no llegar a nada. Para él el mayor premio de la vida era saber que por medio de él otros habían llegado a conocer y amar y servir a Jesucristo.

(ii) Pero Pablo presenta otra ilustración en el versículo 17. Tenía el don de hablar de tal manera que todos le podían entender. Una y otra vez tomaba sus ilustraciones de las ocupaciones normales de las personas a las que se dirigía. Ya nos ha presentado una tomada de los juegos atléticos; ahora toma otra de los sacrificios paganos. Una de las formas más corrientes de sacrificios paganos era la libación, que era una copa de vino que se derramaba sobre una ofrenda a los dioses. Por ejemplo: todas las comidas paganas empezaban y acababan con una libación de éstas, como una manera de dar gracias al principio y al final de la comida. Pablo ve aquí la fe y el servicio de los filipenses como un sacrificio que ofrecían a Dios. Sabía que podía ser que su muerte no estuviera muy lejos, porque estaba escribiendo desde la cárcel y esperando ser juzgado. Así es que dice que está dispuesto a ser derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de la fe de los filipenses. En otras palabras, lo que les está diciendo a los filipenses es esto: « Vuestra fidelidad y lealtad cristiana ya son un sacrificio a Dios; y si a mí me tocara morir por Cristo, estoy dispuesto y contento de que mi vida se derrame como una libación sobre el altar en el que se ofrece vuestro sacrificio.»

Pablo estaba totalmente dispuesto a ofrecer su vida en sacrificio a Dios; y, si sucedía así, para él sería un gozo extraordinario. Y les advierte a sus amigos filipenses que no se pongan en plan de duelo ante tal perspectiva, sino que se sumen a su gozo. Para él, cualquier llamada al sacrificio y al trabajo era una llamada a mostrar su amor a Cristo; y por tanto la recibía sin quejas ni pesares, sino con gozo.

El perfecto guardaespaldas

Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para enterarme de cómo os van las cosas y animarme. No tengo otro que tenga una actitud parecida, porque él es la clase de hombre que se ocupará genuinamente de vuestros asuntos; porque todos los demás no miran más que por lo que les interesa, y no por lo que Le interesa a Jesucristo. Ya conocéis su carácter probado y aprobado, y sabéis que ha compartido mi servicio en la obra del Evangelio como haría un hijo con su propio padre. Así es que espero enviárosle tan pronto como vea cómo me van las cosas. Aunque tengo confianza en el Señor de ir yo mismo a visitaros pronto.

Como Pablo no puede ir a Filipos en persona, tiene intención de enviarles a Timoteo como su representante. No tenía otro que estuviera tan de acuerdo con él en todo. Tenemos pocos detalles de Timoteo, pero el informe de su servicio con Pablo es muestra inequívoca de su fidelidad.

Era natural de Derbe o de Listra. Su madre, Eunice, era judía, y su abuela se llamaba Loida. Su padre era griego, y el hecho de que Timoteo no estuviera circuncidado parecería demostrar que fue educado a la manera griega (Hechos 16:1; 2 Timoteo 1:5). No podemos decir cuándo y cómo se convirtió al Evangelio; Pablo se le encontró en su segundo viaje misionero, y vio que le podía usar en el servicio de Jesucristo.

Desde aquel momento, Pablo y Timoteo fueron uña y carne. Pablo se refería a Timoteo como su hijo en el Señor (1 Corintios 4:17). Estuvo con Pablo en Filipos (Hechos 16); en Tesalónica y Berea (Hechos 17:1-14); y más tarde, en Corinto y Éfeso (Hechos 18:5; 19: 21 s); y en la cárcel de Roma (Colosenses 1:1; Filipenses 1:1). Estuvo asociado con Pablo al escribir no menos de cinco de sus cartas -1 y 2
Tesalonicenses, 2 Corintios, Colosenses y Filipenses; y cuando Pablo escribió a Roma, Timoteo se le unió al mandar saludos (Romanos 16:21).

La gran utilidad de Timoteo era que, siempre que Pablo quería información acerca de alguna iglesia o quería dar consejo o ánimo o reprensión, y no podía ir en persona, le enviaba a él. Así es que Timoteo fue enviado a Tesalónica (1 Tesalonicenses 3:6); a Corinto (1 Corintios 4:17; 16:1Os); a Filipos. Por último, también Timoteo estaba preso por la causa de Cristo (Hebreos 13:23). La gran valía de Timoteo era que siempre estaba dispuesto a ir a cualquier sitio; y en sus manos estaba tan seguro un mensaje como si Pablo mismo lo llevara. Otros podían ser presa de ambición egoísta, pero Timoteo no quería más que servir a Pablo y a Jesucristo. Es el santo patrón de todos los que están contentos con ocupar un segundo lugar con tal de que los dejen prestar algún servicio.

La cortesía de Pablo

He creído necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero y servidor de mi necesidad, porque os echa mucho de menos, y está preocupado por todos vosotros, porque sabe que os habéis enterado de que estaba enfermo. ¡Y vaya si lo estuvo, y en peligro de muerte! Pero Dios tuvo misericordia de él, y no solo de él, sino también de mí, para que no se me echara encima una tristeza sobre otra. Así es que os le env~o con la presente, para que, al verle, recuperéis el gozo, y á mí se me quite un peso de encima. Recibidle en el Señor con el mayor gozo, y tened en el debido aprecio a los que son como él; porque estuvo a las puertas de la muerte por la obra de Cristo, jugándose la vida para suplir el servicio que vosotros no me podíais prestar.

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