Gén 30:34 Dijo entonces Labán: Mira, sea como tú dices.
Gén 30:35 Y Labán apartó aquel día los machos cabríos manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos.
Gén 30:36 Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.
Labán continuó engañando a Jacob; dictaba las normas que le favorecían.
Gén 30:37 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.
Gén 30:38 Y puso las varas que había mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber.
Gén 30:39 Así concebían las ovejas delante de las varas; y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.
Gén 30:40 Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su propio rebaño los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.
Gén 30:41 Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas más fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en los abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas.
Gén 30:42 Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob.
Jacob no ponía en práctica un rito supersticioso, sino que le tenía fe a algo asociado con las varas . Como autor de las leyes genéticas, Dios intervino y honró la fe de Jacob
Gén 30:43 Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.
Las bendiciones de Dios siempre pueden exceder a los fraudes humanos.
No es muy claro cuál era este método ni cómo se aplicaba. Algunos dicen que existía una creencia entre los ganaderos que las impresiones vívidas al momento del apareamiento influenciaban a las crías. Lo más probable es que la cría selectiva y la promesa de Dios de provisión fueran las razones fundamentales del incremento en los rebaños de Jacob.
Dios concede hijos a Jacob.
Una vez asentada la relación conyugal, la necesidad obvia en relación a los intereses del pacto es la obtención de descendencia. Pero la descendencia de Jacob no llega en situación óptima, sino en medio de rivalidad, esterilidad, competencia y conflictos.
Joya bíblica Así prosperó muchísimo el hombre; y tuvo muchas ovejas, siervas, siervos, camellos y asnos.Todos se esfuerzan en acomodar las circunstancias a su propio interés y sacar la mayor ventaja posible. Labán “coloca” matrimonialmente muy bien a sus dos hijas y se asegura la ayuda próspera de Jacob. Este obtiene esposas y decide que ha de demostrar preferencia por Raquel, la amada de su corazón. Tal vez con esto creyó que Lea iba a quedar desplazada y con el tiempo devuelta a su padre. Pero, es Dios quien determina el curso de la historia.
Los primeros hijos que Dios concede a Jacob no son precisamente de Raquel, la amada, quien es estéril, sino de Lea. Ella da a luz los cuatro primeros hijos a Jacob. Ella atribuye a Dios la concesión de todos estos hijos. Los nombres que da a sus hijos expresan las circunstancias bajo las cuales ella vive su vida matrimonial y se convierte en madre: En aflicción, menospreciada, desplazada de la compañía de su esposo, insegura del amor de Jacob y sin la honra propia de una esposa. Con el nacimiento de cada hijo ella expresa su esperanza de ganar el amor, el aprecio, el compañerismo y la honra de su marido. Con el nacimiento de Judá, Lea alaba a Jehová al reconocer que él la está favoreciendo a pesar de las luchas y los conflictos.
