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Génesis 30: Los hijos de Jacob

Gén 30:15 Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

Gén 30:16 Cuando, pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

Gén 30:17 Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.

Gén 30:18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa,[e] por cuanto di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.

Gén 30:19 Después concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.

Gén 30:20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará[f] conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.

Gén 30:21 Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.

Gén 30:22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos.

Y se acordó connota compasión.

Gén 30:23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;

Gén 30:24 y llamó su nombre José,[g] diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

Un día Dios contestó las oraciones de Raquel y le dio un hijo propio. Pero ya Raquel le había dado su sierva Bilha a Jacob. Es muy difícil confiar en Dios cuando parece que no pasa nada. Pero es más difícil aún vivir con las consecuencias de tomar los asuntos en nuestras propias manos. Resista la tentación de pensar que Dios se ha olvidado de usted. Tenga paciencia y valor para esperar que Dios actúe.

Tretas de Jacob y de Labán

Gén 30:25 Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.

Gén 30:26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho.

Gén 30:27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa.

Labán había experimentado o adivinado que había sido bendecido a causa de Jacob. Parece que él hacía caso de los augurios.

Gén 30:28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré.

Gén 30:29 Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

Gén 30:30 Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa?

Gén 30:31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.

Gén 30:32 Yo pasaré hoy por todo tu rebaño, poniendo aparte todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras; y esto será mi salario.

Gén 30:33 Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener como de hurto.

Jacob ofreció tomar lo menos valioso del rebaño, no aquellos animales que podían ser identificados fácilmente, de manera que no fuese levantada acusación alguna de robo.

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