Confianza en Dios y trabajo diligente El relato de Jacob y su suegro nos deja la impresión de que Jacob se enriqueció «a costillas de Labán» por medios dudosos e inadecuados, pero realmente, la única razón fue su confianza en Dios y su trabajo diligente. El confió en Dios porque aceptó el propósito de Dios y decidió volver a Canaán. No fue el engaño, no fueron ciertas acciones mágicas, sino Dios, quien guió las circunstancias en la vida de alguien que confió en él y estuvo dispuesto a cumplir su voluntad.
La segunda dificultad surge cuando Labán recoge todo el ganado del color escogido por Jacob y se lo entrega a su hijos. Así, Jacob queda totalmente sin ganado y más aún con una posibilidad mínima de obtener ganado del color escogido como su salario. Pero Jacob apela a tres técnicas para resolver esta dificultad. Primera, control en la concepción. Basado en la presuposición de que el color del ganado depende del color que el animal ve durante el apareamiento, Jacob provee dicho objeto con el color apropiado a su conveniencia al ganado en apareamiento. Segunda, usa la técnica de selección de ejemplares criadores. Escoge sólo a los animales más fuertes y mejores para ser los criadores de su ganado. Tercera, separa el hato del color que le pertenece para un mejor cuidado y una mayor posibilidad de reproducción igual al color escogido como su salario. Todo esto en el transcurso de seis años permite a Jacob una prosperidad abundante. Llega a poseer recursos humanos (personal capacitado), medios de transporte (camellos y asnos) y riquezas materiales (ganado lanar).
Detrás de este logro está el trabajo sacrificado, diligente y eficiente de Jacob. El describe gráficamente todo el sacrificio y esfuerzo denodado que puso en el trabajo. Además debemos considerar que Jacob era un pastor con experiencia recogida de por lo menos tres generaciones. Tanto su padre Isaac como su abuelo Abraham fueron muy prósperos con el ganado. De modo que Jacob disponía de los mejores conocimientos y las mejores técnicas para el éxito. Pero el factor más importante en la prosperidad es la confianza de Jacob en Dios quien interviene a su favor y la fidelidad de Jacob en cumplir con el propósito del pacto. Con la descendencia establecida y los recursos materiales adquiridos, Jacob parece estar listo para iniciar su propia vida independiente y regresar a Canaán.
