Gén 38:15 Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro.
Ramera designa aquí a una prostituta del culto. Esto demuestra la depravación tanto de Judá como del mundo que le rodeaba; no fue sólo un acto de fornicación, sino de idolatría.
Gén 38:16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí?
Gén 38:17 El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes.
Gén 38:18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.
Un sello era una forma de identificación que se empleaba para autenticar los documentos legales. Por lo general era un diseño único tallado en piedra y montado en un anillo o collar que era inseparable de su dueño. Las personas ricas o de gran prestigio utilizaban sellos para imprimir marcas en el barro o en la cera como una especie de firma. Obviamente, ya que Tamar tenía el sello de Judá, podía probar que él había estado con ella.
Gén 38:19 Luego se levantó y se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez.
Gén 38:20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló.
Gén 38:21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera alguna.
Gén 38:22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.
Gén 38:23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.
Menospreciados : Judá está irónicamente preocupado por su reputación.
¿Por qué esta historia parece adoptar un punto de vista liviano en cuanto a la prostitución? Las prostitutas eran comunes en las culturas paganas como la de Canaán. Las prostitutas públicas servían a las diosas cananeas y eran parte de los cultos religiosos. Se estimulaba la fornicación para que mejorara la fertilidad en las cosechas y el ganado. Eran más respetadas que las prostitutas privadas, a las que a veces se castigaba cuando las sorprendían. Tamar fue arrastrada a seducir a Judá por su deseo intenso de tener un hijo y ser la matriarca de la estirpe más antigua de Judá. A Judá lo arrastró su lujuria. Ninguno de los dos casos era justificable.
Gén 38:24 Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada.
Y sea quemada : Judá estaba usando una expresión legal. De nuevo, la Ley Mosaica incorporaría más tarde esta provisión anterior: muerte por fuego a la adúltera o, más comúnmente, por apedreamiento.
¿Por qué Judá fue tan liberal en su relación con una prostituta y, sin embargo, tan dispuesto a ejecutar a su nuera por ser una de ellas? Para entender esta aparente contradicción, debemos entender el lugar de la mujer en Canaán. La función principal de la mujer era dar a luz hijos que perpetuaran la línea familiar. Para asegurarse de que los hijos pertenecieran a su marido, se esperaba que la novia fuera virgen y que después de casados tuviera relaciones sólo con él. Si una esposa cometía adulterio, podría ser ejecutada. Algunas mujeres, sin embargo, no pertenecían a una familia. Podían ser prostitutas del santuario, que eran mantenidas por medio de las ofrendas, o prostitutas comunes mantenidas por los hombres que utilizaban sus servicios. Sus hijos no eran herederos de nadie, y los hombres que las contrataban no adulteraban la línea sanguínea de nadie.
