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Génesis 38: Judá y Tamar

Joya bíblica Pero Jehová estuvo con José, y el hombre tuvo éxito. El estaba en la casa de su señor, el egipcio, quien vio que Jehová estaba con él y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

Es importante aclarar varios detalles para comprender bien esta historia. Primero, la relación de Judá y Tamar fue hecha como parte de un ritual religioso, aceptable social y moralmente entre los cananeos. Entre los hebreos se considera una abominación. Aunque el uso del término “prostituta” en un lugar es el de la prostituta sagrada y en otro el de la prostituta social, la diferencia se puede explicar desde la perspectiva de ambos participantes. Desde el punto de vista hebreo estos actos “religiosos” son considerados perversión social simplemente. Segundo, Tamar queda disfrazada y Judá nunca descubre su identidad. No hay aquí una relación incestuosa intencional o consciente por parte de Judá. Tercero, ambas partes son viudos y disponibles para entablar una relación marital legal. Es cierto que Tamar estaba legalmente “desposada” con el hijo de Judá. Pero dicha relación matrimonial nunca fue consumada y obviamente Judá había anulado ya ese acuerdo legal. Cuarto, Tamar se asegura de la identidad de su pareja tomando como prenda el anillo y bastón, los que servían de documento de identificación personal. Quinto, al ser descubierto todo, Judá reconoce su error (no de relación sexual sino de rehusar su hijo a Tamar) y la acción justificada de Tamar. Esta acción justa es en referencia al empeño de Tamar en conseguir descendencia a Judá. Este empeño es similar al de las hijas de Lot. Sexto, nunca más tienen relaciones sexuales. La única que Tamar permitió fue con propósito generacional y nada más. Tamar fue la madre de los dos hijos de Judá, pero nunca fue su esposa. La relación fue única y con total intención de progenitura. El nombre de Tamar es mencionada en la genealogía de Jesucristo.

No sólo en esta ocasión la descendencia de Judá corre el peligro de extinción. En el tiempo de los Jueces, nuevamente esta línea casi se corta. Y nuevamente la acción fiel y arriesgada de una mujer extranjera permite a la descendencia continuar (ver el libro de Rut). Desde la perspectiva cristiana, todas estas amenazas de extinción de la descendencia de Judá son intentos de impedir el plan redentor de Dios en Jesucristo. Esa amenaza se intensifica con el decreto de Herodes de matar a todos los niños de Belén y sus alrededores. Y en el intento del dragón contra la mujer se aclara que detrás de todos estos incidentes históricos estaba Satanás en su lucha por impedir la salvación del hombre.

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