Isaías 62:11 He aquí, el Señor ha proclamado hasta los confines de la tierra: Decid a la hija de Sion: «He aquí, tu salvación viene; he aquí, su galardón está con El, y delante de El su recompensa.»
Isaías 62:12 Y los llamarán: Pueblo Santo, redimidos del Señor. Y a ti te llamarán: Buscada, ciudad no abandonada.
Ciudad deseada , no desamparada : El pueblo de Dios, desamparado durante la cautividad, será otra vez redimido.
La gente de Jerusalén (Sion) tendría nuevos nombres: «Pueblo Santo» y «Redimidos de Jehová». Hoy en día, los creyentes también tienen nuevos nombres: cristianos. En 1 de Pedro 2:5, se nos llama «sacerdocio santo».
El espiritu en isaias
El Espíritu de Dios da sabiduría, inteligencia, conocimiento y temor de Dios.
El Espíritu de Dios trae abundancia.
El Espíritu de Dios lleva a cabo la Palabra de Dios.
El Espíritu de Dios es el Maestro Consejero.
Al Mesías, Siervo de Dios, se le dará el Espíritu.
A través del Espíritu, los verdaderos hijos de Dios prosperarán.
El Espíritu de Dios envió a Isaías a profetizar.
El Espíritu ungió a los siervos de Dios (Isaías y luego Jesús) para proclamar las buenas nuevas.
El Espíritu de Dios se afligió por el pueblo de Dios.
El Espíritu de Dios los pastoreó.
Certeza de la redención de Jerusalén
Como indicamos al final de la sección anterior, el antecedente inmediato del versículo 1 está en 61:10. Dicho versículo trata de la investidura especial del profeta para ser portavoz de las buenas nuevas de redención, cuyo contenido es justicia y salvación.
Mientras en 61:10 se habla de salvación y de justicia, en 62:1 se los invierte. Pero por lo que indican los versículos 2a y 3, la justicia del pueblo de Dios es lo que se hace visible o se exterioriza ante las demás naciones, y equivale a su gloria. Luego, como conceptos, la justicia sucede a la salvación. Después que la salvación ha sellado un pasado de ignominia confiriendo al pueblo de Dios un nombre nuevo otorgado por la boca misma de Jehová, su resplandor alcanza a las demás naciones.
El profeta ha sido comisionado para anunciar este mensaje, y sumamente entusiasmado y entusiasta, promete no callarse ni quedarse quieto hasta que la justicia de Sion irradie como luz, y su salvación arda como antorcha.
