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Jeremías 39: La Caída de Jerusalén

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Jeremías 39:17  Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.

Ebed-melec arriesgó su vida para salvar a Jeremías, el profeta de Dios. Cuando Babilonia conquistó a Jerusalén, Dios protegió a Ebed-melec de los babilonios. Dios tiene recompensas especiales para su gente fiel, pero no todos las recibirán en esta vida

Jeremías 39:18  Ciertamente te libraré y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín,[o] porque tuviste confianza en mí, dice Jehová”».

Toma de Jerusalen. Liberación de Jeremías.

En el capítulo se narran la toma de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor, la huida y captura de Sedecías y la liberación de Jeremías, terminando con una profecía salvadora relativa al etíope Abdemelec, antiguo libertador del profeta.

El hagiógrafo da la datación exacta de un hecho tan trascendental como la caída de Jerusalén, la Ciudad Santa. El décimo mes del año noveno de Sedecías (v.1) corresponde a diciembre 589-enero 588.

Es la fecha exacta (se dice que comenzó en el día diez de dicho décimo mes) del principio del asedio de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor. Este dirigía las operaciones generales desde el cuartel general, instalado en Ribla, sobre el Orontes (Alta Siria). El general jefe de las operaciones dirigidas contra Jerusalén fue Nabuzardán. El asedio duró año y medio, ya que los caldeos entraron (se abrió la brecha) en el cuarto mes del año undécimo de Sedecías, es decir, en junio-julio del 587 a.C. El cronista da con detalles los nombres del estado mayor del ejército invasor, que se instaló en la puerta del medio, que nos es desconocida. Se supone que sea una denominación genérica para designar una puerta en el centro de la ciudad. Se la ha querido identificar con la puerta de Efraím, junto al actual santo sepulcro, en el primer muro que unía la colina occidental con la colina del templo.

De los cuatro nombres propios de los babilonios dados en el texto, el tercero y cuarto van acompañados de su título oficial. El primero y el cuarto son nombres idénticos. En la transcripción arriba puesta hemos seguido el texto hebreo, pues el griego y el latino son bastante diferentes. Conocemos una lista de dignatarios de la corte de Nabucodonosor, conservada en un prisma, actualmente en Constantinopla, en la que aparecen los nombres de Nabuzardán y Nergalsareser, que encontramos también en este texto de Jeremías. A este último se le llama “el hombre de Sin-Magir,” que debe de ser lo que el hebreo transcribe como Samgar. Sarsakim debe de ser una ditografía de rabsaris o sar-saris, que significa “jefe de los eunucos.” Nebo debe de ser Nabusezbán, que ha perdido sezban por semejanza con el nombre siguiente. Nergalsareser parece ser el que después será sucesor de Nabucodonosor, al que en las listas de reyes se le llama Neriglisar, que reinó desde el 560 al 556 a.C. El título de rabmag corresponde al nombre babilónico rab-mugi, que se ha traducido por “alto funcionario”en la corte civil. Así, pues, en esta maraña de nombres dados por la Biblia quedan sólo como nombres propios reconocibles en las inscripciones cuneiformes Nergalsareser y Nabusezbán.

Los caldeos atacaron la ciudad sobre todo por el norte, que era el lado más vulnerable y por donde entraron todos los invasores en la Ciudad Santa desde Nabucodonosor a los cruzados. El rey y su estado mayor, viendo la situación insostenible, huyeron por el sur hacia el desierto, por donde el ejército de asediantes estaba más desguarnecido. Atravesó el jardín real, fuera ya de los muros, en la confluencia del Cedrón con el valle de Hinnom (más tarde “Gehenna”), actual er-Rababy. La puerta de entre los dos muros estaba en el sudoeste del Ofel, que se abría en el bastión que obstruía con doble muro el valle del Tiropeón. Los fugitivos tomaron el camino del desierto o Araba, con el ánimo probablemente de refugiarse en Amón, reino que formaba parte de la liga antibabilónica. Araba, que significa “estepa,” es la depresión formada por el lecho del Jordán, pero sobre todo la parte que va del mar Muerto al mar Rojo.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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