Liberación de Jeremías.
Godolías, gobernador del País.
En los capítulo 40-44 encontramos una serie de episoDios relativos a la vida de Jeremías después de la caída de Jerusalén.
El capítulo 40 resulta embarazoso en lo tocante a la liberación de Jeremías, supuesto lo que acabamos de ver en el capítulo 39:14, donde con detalle se narra que los jefes caldeos personalmente libertaron al profeta al entrar en Jerusalén, cuando aquél estaba aún preso en el vestíbulo de la guardia. Aquí, en cambio, se dice que Jeremías estaba en Rama, al norte de Jerusalén, encadenado con los otros conciudadanos en un campo provisional de concentración. Para resolver esta contradicción, muchos autores consideran los versículo 1-2 del Capítulo 40 como adiciones posteriores redaccionales. Otros, en cambio, consideran como espúrea la narración Deuteronomio 39:142. Y, finalmente, no faltan quienes intentan concordar ambas narraciones del modo siguiente: al llegar Nabuzardán a Jerusalén, un mes después de tomada la ciudad, Godolías se había trasladado para vivir en Misfa. En su ausencia, los jefes subalternos caldeos prendieron a Jeremías en una redada general con los otros habitantes de Jerusalén. Llegados éstos al campo de concentración de Rama, se enteró Godolías de ello, e intervino en su favor ante los jefes babilónicos, que le libertaron definitivamente*. Pero bien pudiera ser que el redactor posterior recogiera dos tradiciones diferentes sobre el prendimiento de Jeremías, y en ese caso nos encontraríamos con uno de tantos duplicados de la Biblia.
Nabuzardán, al volver de Ribla, adonde había ido a recibir órdenes de Nabucodonosor después de la conquista de Jerusalén, se dirige al campo de concentración de prisioneros de Rama, la actual er-Ram, a ocho kilómetros al norte de Jerusalén, en la carretera general de la capital a Naplusa, y allí encuentra a Jeremías, sobre el que tenía particular interés. Si el relato Deuteronomio 39:14 responde a la verdad de los hechos, podemos suponer que Nabuzardán, después de libertar a Jeremías del vestíbulo de la guardia, se marchó a Ribla, y, durante su ausencia, algunos jefes subalternos, que no sabían las predilecciones e intenciones del comandante jefe sobre Jeremías, le harían prisionero como medida de seguridad, y en condición de tal le llevaron a Rama.
La frase palabra de Yahvé que recibió Jeremías parece que debiera ser seguida de un oráculo del profeta, según costumbre. Por ello, algunos autores creen que se ha perdido el texto de ese nuevo oráculo4. Otros, en cambio, prefieren ver en la frase estereotipada un título general que serviría de introducción al contenido de la sección de los capítulo 40-44, donde se habla de las vicisitudes del profeta después de la ruina de Jerusalén. En ese caso, palabra de Yahvé. equivaldría a “actividad profética de Jeremías por inspiración divina.”Pero aquí parece que se inaugura una sección biográfica, con la excepción del discurso del capítulo 44, que tiene su propia introducción oracular.
Jeremías estaba cargado de cadenas, según la costumbre de los babilonios y asirios respecto de los prisioneros varones. A las mujeres se les permitía llevar consigo algunos hatillos con ropas y enseres domésticos.
