El acercamiento del profeta es retórico; como si Dios estuviera dialogando con estos pueblos. Es obvio que los oyentes de este oráculo eran los judíos, no los habitantes de esos otros pueblos. Pero el propósito es asegurarles a los judíos que Dios los vindicaría de todo mal recibido. Tiro y Sidón estaban al norte, en la provincia fenicia. Todas las comarcas de Filistea se refiere a las cinco ciudades principales de los filisteos (Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. ¿Queréis vengaros de mí? alude a cualquier acción que esos pueblos quisieran tomar en contra del pueblo de Dios. En el pasado ellos habían actuado mal: habéis llevado mi plata y mi oro… (versículo 5), y Vendisteis los hijos de Judá… a los hijos de los griegos… (versículo 6a). La referencia histórica pudiera ser al tiempo cuando los babilonios conquistaron a Judá, y estos pueblos también se aprovecharon de la vulnerabilidad de los judíos. Otra posibilidad es que la referencia sea a situaciones históricas no específicas, pero que se habían repetido una y otra vez.
Los griegos (versículo 6) aquí no parece hacer referencia al imperio de Alejandro el Grande (332 a. de J.C.), sino a grupos de tratantes de esclavos de esos lares; gente que se dedicaba a la compra y venta de esclavos. De ahí la expresión: para alejarlos de sus territorios. Según la palabra de Jehová, estos pueblos sufrirían las consecuencias de sus actos. Realmente experimentarían lo mismo que habían hecho a otros pueblos (versículo 7). Ellos también serían vendidos como esclavos a los sabeos, a una nación distante (versículo 8). La referencia geográfica es al sur de Arabia. Porque Jehová ha hablado es el sello de autoridad de la revelación divina. Este es un mensaje con autoridad, tiene la certeza de cumplirse porque es Dios quien lo ha pronunciado.
Los versículos 9-15 proyectan la imagen de lo que pudiera considerarse como “la última batalla” entre Jehová y las naciones enemigas de Israel. El problema es decidir si la descripción debe tomarse como una batalla militar literal (versículo 9), o si solo señala el hecho del juicio final, apocalípticamente hablando (versículo 12). Todo parece indicar que es esto último lo que el profeta tiene en mente; mayormente si se toma como base el hecho de que no hay nada que los ejércitos humanos puedan hacer en contra de Jehová, el Dios Todopoderoso.
¡Proclamad esto entre las naciones…! constituye un llamado retórico, una invitación para que las naciones enemigas reúnan a sus ejércitos y se preparen para la guerra. El llamado parece incluir a todas las naciones de alrededor (comp. versículo 11b); inclusive aquellas que no han actuado directamente contra el pueblo escogido, pero que igualmente deseaban o buscaban su destrucción. Declarad guerra santa es una traducción permisible. En el original heb. se lee lit. “santifíquense para la guerra”. La palabra “santificar”, dash significa también “prepararse”. “prepárense para la batalla”; “proclamad guerra”. El versículo 10 expresa lo contrario a lo que se encuentra en otros profetas, es una inversión deliberada de la oferta de paz, probablemente por dirigirse a naciones enemigas. Sin embargo, hay algunos comentaristas que sugieren que la frase ¡Proclamad esto…! era la forma normal o común de expresar la idea de “pasar la voz” entre el pueblo cuando había que prepararse para la guerra. Diga el débil: “Soy valiente“ habla de un llamado a todos para que tengan valor para la batalla. Las naciones enemigas iban a necesitar contar con el mayor número posible de soldados.
La primera parte del versículo 11 continúa el pensamiento de unir fuerzas para la batalla contra Jehová. Apresuraos y acudid es otra forma de aconsejar el ayudarse mutuamente. El tono de todo el pasaje es irónico y sarcástico. La segunda parte de este mismo versículo parece indicar que Jehová enfrentaría a estos ejércitos con sus huestes celestiales: tus valientes. La expresión también pudiera tomarse como una interjección de parte del profeta. En este sentido resultaría como una súplica de que Dios acabara con estos enemigos. Pero la verdad es que el propósito final de convocar a todas las naciones es para juicio, la batalla es la manera como se expresa el juicio (versículo 12).
La figura que se usa para hablar de la extremada maldad de las naciones paganas, y por lo cual serán juzgadas, es la de una cosecha: Meted la hoz, porque el grano ya está maduro (versículo 13). La abundancia del vino se aplica al hecho de que mucha es la maldad de ellos. Ambas son figuras de juicio. El pensamiento general también puede ser que las naciones paganas ya están listas (“maduras”) para la siega; es decir, ser juzgadas. Así, las multitudes están en el valle de la decisión, lugar donde Dios dará su veredicto final (versículo 14). La figura es igualmente simbólica a la presentada con el valle de Josafat (versículos 2, 12). En el pensamiento profético de Joel, esta es la mayor expresión del día de Jehová, el cual ya está presente, es inminente no necesariamente cercano. El versículo 15 expresa poéticamente lo que el día de Jehová significará para esas naciones paganas: ¡juicio!
