Juicio de Jehová sobre las naciones
En hebreo esta sección constituye el capítulo 4. El día de Jehová se proyecta como un día de juicio sobre las naciones paganas (versículos 1-15), y de vindicación (versículos 16, 17) y bendición (versículos 18-21) para la nación israelita.
Cronológicamente, los primeros tres versículos parecen apuntar al período posexílico. En estas circunstancias pudiera decirse que Judá aún se encontraba sufriendo los estragos del cautiverio babilónico, el cual se inició con la caída de Jerusalén en el año 587/6 a. de J.C. Esto también haría pensar que la restauración ofrecida en las secciones anteriores aún no se llevaba a cabo. Un asunto importantísimo para considerar aquí (tomando como base la traducción de la RVA), sería si la plaga de langostas solo ha servido como una representación simbólica/profética del ejército enemigo que conquistó al pueblo judío causando su destrucción total (ciudad, templo y vida nacional), o si acaso fue un instrumento punitivo (de castigo) en las manos de Dios.
Por otro lado, es posible considerar que para Joel los estragos ocasionados por la plaga de langostas eran castigo más que suficiente para Israel. En otras palabras, ellos ya habían experimentado su propia versión del día de Jehová. Ahora, así como Dios ya había juzgado a su pueblo, con el correr del tiempo juzgaría a las naciones paganas y vindicaría al pueblo escogido. Esta sería la verdadera versión del día de Jehová, según el pensamiento judío.
He aquí que en aquellos días y en aquel tiempo es una frase indefinida. Simplemente apunta hacia el momento cuando Jehová decida actuar en favor de sus escogidos (2:32). Cuando yo restaure de la cautividad a Judá y a Jerusalén también ha sido traducido como “restaurar el bienestar” (BA) o “haré que cambie la suerte de Judá y Jerusalén” (DHH). Algunas Biblias en inglés traducen con la idea de “un cambio de fortuna”, o cuando las cosas mejoren para Judá como parte del proceso de restauración. La mejor manera para provocar este cambio es que Dios traiga a juicio a las naciones paganas y vindique al pueblo escogido (versículo 2). El reunir a todas las naciones conlleva un sentido de juicio; idea que está respaldada con el hecho de descender al valle de Josafat. Josafat significa “Jehová juzga”. Joel no está señalando un lugar geográfico específico, simplemente apunta a la acción de juicio de parte de Dios.
El Señor es claro al apuntar que su juicio contra las naciones es por lo que han hecho en contra de su pueblo, Israel mi heredad. El contexto permite observar cuáles han sido esas acciones, las mismas que también constituyen los cargos contra esas naciones. Esparcieron entre las naciones al pueblo judío, y luego se repartieron mi tierra. Esta fue una realidad amarga que el pueblo hebreo tuvo que vivir en dos ocasiones principales: cuando Asiria invadió y conquistó a Israel, el Reino del Norte, en el 722/1 a. de J.C, y cuando Babilonia invadió a Judá, el Reino del Sur, en el 587/6 destruyó totalmente la ciudad y el templo. Después de ser conquistados, en ambos casos el pueblo judío fue deportado. Su territorio fue ocupado por otras gentes y/o dividido entre otros pueblos.
Otro de los terribles actos contra el pueblo de Dios es que los niños fueron vendidos como esclavos. La frase pagaron como prostituta debe entenderse como el precio que se pagaba para pasar un rato de placer con una ramera. Las niñas habían sido vendidas por vino para beber. La idea general es la venta de los niños por cualquier cosa, como quien dice. Por supuesto, hay que guardar en mente que todo esto era una práctica común entre los pueblos de aquel entonces; pero esto no quiere decir que Dios lo aprobara.
Los versículos 4-8 conforman una sección bastante particular. En primer lugar porque rompen la estructura poética del libro. Estos versículos están en prosa. Quizá por eso algunos comentaristas sugieren que el párrafo pudo haber sido una adición tardía al libro de Joel. Otros comentaristas dicen que en esta sección la medida poética es otra. En segundo lugar, el párrafo es un oráculo (o pronunciamiento profético) dirigido a dos pueblos en particular: los fenicios (Tiro y Sidón) y los filisteos. Además, tanto los que abogan por una fecha temprana como los que proponen una fecha tardía para el ministerio de Joel, usan esta sección, en diferente dirección, para apoyar sus puntos de vista.
