Joel 3:15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
Joel 3:16 Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.
Sólo para sus enemigos el Señor es terrible y temible. Para su remanente, aquellos que han respondido a su llamado, es esperanza y fortaleza.
rugirá, shaag: Bramar, rugir como el león, retumbar como el trueno. Este verbo aparece 22 veces y cerca de la mitad de estas referencias aluden al rugido de leones. Unos cuantos pasajes se relacionan con hombres enojados que «rugen». La mayoría de los versículos restantes tiene que ver con el rugido que Dios hace cuando interviene en una batalla. En este pasaje, como en Amos 1:2, se declara que Jehová «rugirá desde Sion». Aquí se alude al rugido con que Dios enfrenta a los enemigos de Israel, y en Amós constituye su respuesta a las transgresiones israelitas.
Joel 3:17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.
Jerusalén : Aquí no representa a la capital del Israel terrenal, sino a la ciudad purificada en la que Dios morará junto a su pueblo. Extraños no pasarán : Esto es, no se permitirá que nadie impuro entre después del juicio y la restauración del Señor.
Dios dirá la última palabra; su soberanía máxima será revelada al final. No podemos predecir cuándo vendrá ese fin, pero podemos tener confianza en que El regula los acontecimientos del mundo. La historia del mundo, así como la nuestra, está en las manos de Dios. Es mucho mejor reconocer esto ahora, que más tarde. Podemos estar seguros en su amor, y confiar en su dirección al tomar nuestra decisiones.
Joel 3:18 Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
El valle de Sitim : El árido valle del Jordán, justamente al norte del Mar Muerto.
La ilustración de esta tierra restaurada es de una belleza perfecta, similar al huerto del Edén. El agua que da vida y que fluye del templo ilustra las bendiciones que provendrán de la presencia de Dios. Los que se apeguen a Dios serán fructíferos para siempre.
Joel 3:19 Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.
Egipto y Edom eran dos de los enemigos más persistentes de Israel. Representaban todas las naciones que fueron hostiles al pueblo de Dios. La promesa de Dios de que serían destruidas también es una promesa de que todo mal que haya en el mundo será algún día destruido.
Joel 3:20 Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
La palabra Judá utilizada aquí se refiere a todo el pueblo de Dios, cualquiera que haya invocado el nombre del Señor. Hay plena garantía de victoria y paz para los que confíen en Dios
Joel 3:21 Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.
Y limpiaré . . . los que no había limpiado : Algunos ven en esto el perdón concedido a las naciones que son ahora juzgadas por Dios y debido a ello pueden ser eximidas de culpa. Otros lo interpretan como una indicación de que toda culpa puede ser perdonada ahora que Jehová morará en Sion . Joel habla del morar en Sion para dar a entender que el Señor ha establecido su reino y todos los enemigos de su pueblo han sido derrotados. Este sería el comienzo del mundo por venir.
Joel comenzó con una profecía acerca de la destrucción de la tierra, y terminó con una profecía acerca de su restauración. Comenzó recalcando la necesidad de arrepentimiento, y terminó con la promesa de perdón que trae el arrepentimiento. Joel estaba tratando de convencer al pueblo para que despertara (1.5), se deshiciera de su displicencia y se percatara del peligro de vivir apartados de Dios. Su mensaje hacia nosotros es que todavía hay tiempo, que cualquiera que invoque el nombre del Señor puede ser salvo (2.12-14, 32). Quienes hagan esto disfrutarán de las bendiciones mencionadas en la profecía de Joel, pero los que no quieran volverse a Dios enfrentarán la destrucción.
