La respuesta a la oración no es simplemente algo que hace desde lejos, sin comprender muy bien lo que está pasando. Por el contrario, su respuesta se da en medio de las circunstancias, comprendiendo lo que sucede y aun más, sabiendo lo que conviene porque mira más allá del presente inmediato.
Captura de cinco reyes en Maqueda
El texto parece indicar la culminación de una parte del relato, y se describe la captura de los reyes de la confederación y su posterior sometimiento.
La captura demuestra que los israelitas ya estaban muy cerca de sus enemigos y por ello tal vez los reyes recurrieron al escondite. Pero la ingeniosidad de Josué se hizo manifiesta al capturarlos en la misma cueva mientras seguía a los demás combatientes que alcanzaron a llegar a las ciudades.
Una vez que los combatientes de Israel pusieron los pies sobre el cuello de los reyes como señal de sometimiento y sumisión, los mataron y los colgaron hasta que se puso el día como escarmiento para quien eventualmente los viera. Los combatientes de Israel los sepultaron en el mismo lugar, dejando como huella un bloque de piedras como testimonio de aquella batalla.
Este hecho es comprobado históricamente por los historiadores de Israel, como John Bright, quienes afirman que a pesar de la dificultad para armonizar cada uno de los detalles del relato bíblico con los descubrimientos arqueológicos, es cierto que durante el siglo XIII a. de J.C. hubo una irrupción violenta en Canaán que coincide con las batallas que Josué ha librado en el Sur contra estos reyes.
Campaña del Sur
La victoria en Betjorón fue el inicio de una campaña que pudo haber durado mucho tiempo, pero que dio por resultado general el sometimiento del Sur a los israelitas.
La estrategia de Josué fue la de realizar una serie de rápidos ataques a varias ciudades cananeas que terminaron por someter a sus reyes aunque no significó la ocupación de las ciudades. Los ataques fueron de exterminio y destrucción pero no de ocupación ni de asentamiento inmediato.
Los estudiosos sobre la arqueología advierten que al parecer hubo destrucciones repetidas de algunas ciudades, y por lo tanto conquistas repetidas de las mismas. En parte estas afirmaciones se basan en la incongruencia que se encuentra entre este capítulo de Josué y Jueces. Sin embargo, se ha de recordar que el relato del libro de Josué es por sí mismo un testimonio que tiene una intención más teológica que histórica, sin que por ello este aspecto sea secundario.
Al final del capítulo, se define el territorio conquistado según las regiones que lo componen: montañas, estepas, llanos y laderas. Las montañas se refieren a la zona de Judea; las estepas al Néguev que eran semiáridas y se prolongaban hasta el desierto en el Sur; los llanos o Sefela, al pie de las montañas entre la planicie costera y la región montañosa central; y las laderas el territorio que desciende hacia el este en dirección al mar Muerto.
Se menciona que Josué no dejó “sobrevivientes” (saridx); pero esto debe ser entendido a la luz del que menciona que algunos escaparon hasta las ciudades fortificadas. Al parecer los únicos sobrevivientes fueron estos.
Este ataque es parte del proceso profiláctico que la presencia de Israel dirigido por Jehová hace en Canaán. No sólo es un cuestionamiento del orden social implantado por los reyes sino de las tradiciones religiosas en las cuales estos estaban sustentados. Esto explica la operación tipo rastrillo que practicaron los combatientes de Israel. No debía quedar huella alguna.
