Jueces 15:10 Y los varones de Judá les dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros? Y ellos respondieron: A prender a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho.
Jueces 15:11 Y vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron.
Jueces 15:12 Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y Sansón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis.
Jueces 15:13 Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir de la peña.
Jueces 15:14 Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.
El Espíritu de Jehová le dio a Sansón una fuerza sobrenatural para poder salvarse de las manos de los filisteos. Véase la introducción de Jueces: «El Espíritu Santo en acción».
La fuerza de Jehová vino a Sansón, pero este en su arrogancia solo vio su propia fuerza. «Con la quijada de un asno maté a mil hombres» dijo, y luego pidió a Dios que lo refrescara por sus hazañas. La arrogancia logra que nos atribuyamos la gloria por las cosas que hicimos exclusivamente con el poder de Dios.
Jueces 15:15 Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres.
Quijada de asno fresca : Sansón violaba de nuevo su voto de nazareo al tocar parte de un animal muerto.
Jueces 15:16 Entonces Sansón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; Con la quijada de un asno maté a mil hombres. m
Jueces 15:17 Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.[a]
Jueces 15:18 Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos?
Sansón estaba exhausto tanto física como emocionalmente. Después de una gran victoria personal, su actitud pronto decayó hasta la autocompasión: «¿Y moriré yo ahora de sed?» Desde el punto de vista emocional, somos más vulnerables después de un gran esfuerzo o cuando nos enfrentamos a necesidades físicas reales. A las grandes hazañas siempre le sigue una severa depresión, así que no se sorprenda si usted se siente consumido después de una victoria personal.
Durante estos momentos de vulnerabilidad, evada la tentación de pensar que Dios le debe algo por sus esfuerzos. Fue su fuerza la que le dio la victoria. Concéntrese en mantener sus actitudes, acciones y palabras enfocadas en Dios y no en usted.
Jueces 15:19 Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore,[b] el cual está en Lehi, hasta hoy.
En – hacore significa «manantial del que llama». Era un manantial que se hallaba en Lehi.
