Los israelitas no reconocen que Jehová los está socorriendo a través de Sansón. ¡Qué contraste se ve entre el espíritu de Judá y su pasividad aquí! Lejos de defender a Sansón, lo acusan de causarles problemas y lo entregan atado a los filisteos. Sansón no es un Simón Bolívar, líder de un ejército de liberación, sino “un Rambo”, peleando a solas para obrar la justicia a su criterio. Ni Sansón ni los israelitas buscan la liberación, sino solamente Dios. ¡Cuán grande es la misericordia de Jehová para con su pueblo!
Los 3.000 de Judá prenden a Sansón solamente porque él lo permite. Primero les exige un juramento que no lo matarán. No quiere pelear contra sus hermanos israelitas.
Una cuerda vieja tal vez podría romperse con mucha fuerza, pero no una cuerda nueva, mucho menos las dos con que Sansón fue atado. Sin embargo, cuando el Espíritu “se lanzó” sobre Sansón, no le ofrecieron más resistencia que una mecha quemada. El verbo traducido se cayeron es lit. “se derritieron”. La facilidad con que Sansón se deshizo de las cuerdas habrá aterrorizado a los filisteos, contribuyendo a la victoria aplastante del israelita.
Como no tiene arma, Sansón toma una quijada de asno. El animal habría muerto el día anterior y todo, menos la quijada, habría sido consumido durante la noche por las hienas. La quijada del asno es tan dura y llena de dientes que es la única parte del cadáver que las hienas dejan. La quijada fresca era más pesada y menos frágil que si estuviera seca, pero contaminó de nuevo a Sansón.
¡Con la quijada Sansón mata a unos mil filisteos! Celebra esta increíble victoria con otro poemita.
Con una quijada de asno, un montón, dos montones; con una quijada de asno he matado a mil varones.
“Un montón, dos montones” probablemente fue la lectura original. La lectura en el texto de la RVApresupone una construcción gramatical poco usada en la poesía hebrea. En el heb. antiguo, sin vocales, las dos lecturas se escribirían de la misma manera. Sobre “un montón, dos montones”, donde “muchos montones” es lit. “montones, montones”.
El sentido de los montones no se aclara hasta el clímax, he matado a mil varones. El poemita se construye sobre un juego de palabras. En heb. “asno” y “montón” se escriben y se pronuncian de la misma manera, de modo que cuatro de las nueve palabras del poema son casi idénticas. El contacto con los montones de cadáveres es otra violación del nazareato de Sansón.
Brilla por su ausencia en el poema alguna alabanza a Jehová. Sansón se canta solamente a sí mismo y a su arma.
El nombre que pone al lugar tampoco honra a Dios, sino a la leji, “quijada”. A la vez hay un juego de palabras en heb. entre colina y arrojó. Tal vez el lugar se llamaba Leji desde antes, debido a alguna roca en forma de quijada. En ese caso, viendo la coincidencia entre el nombre del lugar y su arma, Sansón nombró una parte del lugar Ramatleji. Sin embargo, es también posible que el nombre Leji fue puesto al lugar para conmemorar el triunfo de Sansón con la quijada. El nombre Leji al inicio y al final enmarca este episodio.
Esta lucha tomó lugar durante la siega del trigo, época seca y de calor. Después del esfuerzo sobrehumano, Sansón queda deshidratado. En su debilidad, por fin reconoce que Jehová le dio la victoria y que su vida depende de él. Se pone a su servicio al identificarse como su siervo. Como Israel, Sansón no clama a Jehová hasta que se encuentra en un aprieto. De hecho, ésta es la primera vez que leemos que Sansón hable a Dios o acerca de él.
Así como Jehová responde al clamor de su pueblo con liberación inmerecida, también así salva al indigno Sansón. Le abre un manantial en la roca como también hizo para Israel. La palabra traducida hondonada es lit. “mortero”; se refiere aquí a una depresión circular en la roca como de un mortero. En el Néguev hoy hay varios lugares llamados “mortero”.
