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Jueces 19: El levita y su concubina

El anciano se dirige a los rufianes como hermanos, procurando ganar su simpatía. A diferencia de Génesis, la palabra aquí subraya que estos pervertidos no son paganos, sino conciudadanos del pueblo de Jehová.

Choca en la oferta del anciano la inclusión de la concubina. Ella también era huésped, pero el anciano la desvaloraba, tal vez por ser mujer, o por ser concubina.

El levita compartía esta apreciación. No defendió a las mujeres. Más bien, como los maleantes no desistieron, y como el anciano, a diferencia de Lot, no había cerrado la puerta, el levita entregó a su concubina para salvarse a sí mismo. Cuando los de Sodoma comenzaron a atacar a Lot, el poder divino intervino para rechazarlos. El levita no esperó para ver si Jehová intervendría de igual manera. De hecho, los de Gabaa ni llegaron a atacar al anciano. Justamente en el punto de la historia donde los ángeles extendieron su mano para meter a Lot en la casa, el levita extiende la suya para agarrar a su concubina y sacarla afuera. ¡Al religioso le faltaba ética!

Es desgarrante leer cómo los sátiros violaron a la desamparada toda la noche, y cómo ella agotó su última reserva de fuerza para volver a la casa donde, encontrando la puerta cerrada, se desmayó. Es indignante leer que el levita se levantó por la mañana —¡había dormido tranquilamente mientras su concubina estaba siendo torturada (contraste con el déspota pagano)!— y salió de la casa, no para buscar y auxiliar a su concubina, sino para continuar su viaje. Y si esto no fuera suficiente, al encontrar a la mujer tendida delante de la puerta con sus manos patéticamente extendidas sobre el umbral, no le expresa palabras de compasión, mucho menos de arrepentimiento, sino una insensible orden. Con razón el autor se refiere al levita no como “marido” de la mujer, sino como su señor. Los ángeles también dieron la orden “levántate” la mañana después de la confrontación en Sodoma, pero era para salvar.

Tres imperativos

1.     Considerad el nivel salvaje a que desciende la moral de la humanidad.
2.     Deliberad acerca de las necesidades de reforma en escala personal, nacional y mundial.
3.     Manifestad la inconformidad cristiana con las condiciones, y colaborad siendo agente de cambio en su medio.

Mensaje del levita y su concubina a Israel

El levita carga a la concubina sobre su asno y la lleva a su casa. Allí, en vez de sepultar con honores a la mujer cuyo sacrificio le salvó la vida, la corta en pedazos. Envía los pedazos de carne humana a las doce tribus para anunciar la atrocidad, llamarles a castigar el crimen, y posiblemente amenazar a los que no respondieran. Que el levita tenía una queja legítima es innegable, pero acude a una cruda manipulación de los sentimientos de los israelitas (su propia insensibilidad ya la vimos. Además, queda una duda casi impensable. El texto nunca dice que la concubina murió por el abuso de los de Gabaa. ¿Será posible que el levita acabó con ella al desmembrarla?

El mensaje macabro provocó una reacción fuerte. Cosa semejante se referirá tanto a la fechoría (jamás se ha hecho) como a la forma del mensaje (ni visto). Fue lo peor en la historia de la joven nación. Hemos venido señalando los paralelos entre esta historia y Génesis. El episodio en Sodoma ilustra la depravación de los cananeos. La presente historia muestra que los israelitas, viviendo entre los cananeos, se han sumido en esa misma depravación. Confrontados con el pecado, los israelitas reconocieron la necesidad de analizar la situación y emitir un juicio.

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