Será mejor que aquí resumamos el argumento de ellos y la respuesta que Pedro les da. El razonamiento de los oponentes de Pedro era doble (versículo 4). « ¿Qué ha pasado -preguntaban- con la promesa de Su Segunda Venida?» Su primer argumento era que la promesa se había atrasado tanto que lo más seguro era considerar que no se cumpliría nunca. Su segunda animación era que sus padres habían muerto y el mundo seguía exactamente como siempre. Su argumento era que éste es característicamente un universo estable, y que cataclismos convulsivos como la Segunda Venida no sucedían en tal universo.
La respuesta de Pedro es también doble. Trata del segundo argumento en primer lugar (versículos 5-7). Su argumento es que, de hecho, éste no es un universo estable, ya que fue destruido una primera vez por agua en el tiempo del diluvio, y una segunda destrucción, esta vez por fuego, está para producirse.
La segunda parte de su respuesta está en los versículos 8 y 9. Sus oponentes hablaban de un retraso tan prolongado que se podía suponer que la Segunda Venida no iba atener lugar jamás. La respuesta de Pedro es doble.
(a) Debemos ver el tiempo como Dios lo ve. Para Él un día es como mil años y mil años como un día. «Dios no paga todos los viernes por la tarde.»
(b) En cualquier caso, la aparente lentitud de Dios para actuar no es una mera tardanza. Es, de hecho, misericordia. Dios contiene Su mano a fin de darles a los pecadores otra oportunidad para arrepentirse y salvarse.
Pedro llega a la conclusión.
La Segunda Venida está para producirse y vendrá con un terror repentino y una destrucción que disolverá el universo con un fuego que lo fundirá.
Por último llega su demanda práctica en vista de todo esto. Si estamos viviendo en un universo al que Jesucristo va a descender y que se apresura hacia la destrucción de los malvados, sin duda nos corresponde vivir en santidad para poder librarnos cuando llegue ese día terrible. La Segunda Venida se usaba como una seria advertencia para la enmienda moral para que todos se prepararan para encontrarse con Dios. Tal, pues, es el esquema general de este capítulo, y ahora podemos estudiarlo sección por sección.
La destrucción por el diluvio
Lo que no quieren ver aposta es que hace mucho tiempo se crearon los cielos y se compuso la tierra saliendo del agua y manteniéndose mediante el agua; y fue por medio de esas mismas aguas como pereció el mundo antiguo cuando se anegó en las aguas del diluvio.
El primer argumento de Pedro es que el mundo no es eternamente estable. Lo que está tratando de decir es que el mundo antiguo fue destruido por agua, exactamente como el mundo presente va a ser destruido por fuego. El detalle de este pasaje es difícil sin embargo.
Dice que la Tierra se formó del agua y a través del agua. Según la narración del Génesis, en el principio había una especie de caos acuático. «El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas… Dios dijo: Que haya un firmamento en medio de las aguas, que separe las aguas de las aguas». El mundo surgió de ese caos acuoso. Además, es el agua lo que sostiene el mundo, porque la vida se mantiene por medio de la lluvia que desciende de los cielos. Lo que Pedro quiere decir es que el mundo fue formado del agua y se sostiene por el agua; y fue este mismo elemento el que destruyó el mundo antiguo.
Además, para clarificar este pasaje, tenemos que advertir que la leyenda del diluvio se fue desarrollando. Como en otros casos en Segunda de Pedro y en Judas, el cuadro que sirve de trasfondo aquí no viene directamente del Antiguo Testamento sino del Libro de Enoc. En Enoc 83:3-5, Enoc tiene una visión: « Vi en una visión como se colapsaban los cielos y caían sobre la tierra y, donde caían a la tierra, vi cómo un gran abismo se tragaba la tierra.» En leyendas más tardías el diluvio supuso no solamente la destrucción de los pecadores sino la de los cielos y la Tierra. Según eso, la advertencia que Pedro trasmite se podría expresar diciendo: « Vosotros decís que tal como son las cosas han sido siempre y seguirán siendo siempre. Vosotros edificáis vuestras esperanzas sobre la idea de que éste es un universo inalterable.
Estáis equivocados porque el mundo antiguo fue formado del agua y sostenido por el agua, pero pereció en el díluvio.»
Podríamos decir que esto no es más que una vieja leyenda más que medio enterrada en las antigüedades del pasado. Pero no podemos decir que un pasaje como éste no tiene ningún sentido para nosotros. Cuando lo despojamos de los elementos de la antigua leyenda judía y su desarrollo posterior, aún nos quedamos con la verdad permanente de que el que lea la Historia con los ojos abiertos podrá descubrir en ella la ley moral en acción y la manera que tiene Dios de tratar con la humanidad. Froude, el gran historiador, decía que la Historia es una voz que resuena a través de los siglos diciendo que a fin de cuentas siempre les va mal a los malvados y bien a los buenos. Cuando Oliver Cromwell estaba organizando la educación de su hijo Richard dijo: «Querría que supiera un poco de Historia.» De hecho, la lección de la Historia es que hay un orden moral en el universo y que el que lo desafía lo hace a su propio riesgo.
