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Lucas 2: El viaje a Belén

2.50 Los padres de Jesús no entendieron lo que quiso decir cuando hablaba de la casa de su Padre. No dedujeron que hacía una distinción entre su padre terrenal y su Padre celestial. A pesar de que sabían que El era Hijo de Dios, no entendían qué involucraba su misión. La otra parte es que lo debían criar junto con sus hermanos (Mat_13:55-56) como un niño normal. Sabían que era especial, pero desconocían qué tenía El en mente.

2.52 La Biblia no narra ningún acontecimiento en los próximos dieciocho años en la vida de Jesús, pero El aprendía y maduraba. Como el mayor en una familia numerosa, ayudó a José en la carpintería. Tal vez José murió en este lapso; dejando en manos de Jesús la responsabilidad de cuidar a la familia. Las rutinas normales de su vida cotidiana le dieron una comprensión sólida de la gente de Judea.

2.52 El segundo capítulo de Lucas nos muestra que aunque Jesús era especial, tuvo una niñez y una juventud normales. En términos de desarrollo, era como nosotros. Creció física y mentalmente, se relacionó con otros y Dios le amó. Una vida humana íntegra no está desequilibrada. Fue importante para Jesús, y debiera serlo para todos los creyentes, desarrollar armoniosamente cada uno de estos campos básicos: físico, mental, social y espiritual.

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