Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Lucas 2: El viaje a Belén

2.28-32 Cuando María y José llevaron a Jesús al templo para dedicarlo a Dios, se encontraron con un anciano que les dijo lo que este niño sería. El cántico de Simeón se le llama a menudo Nunc Dimitis, expresión que viene de las primeras palabras de la traducción latina de este mensaje. Simeón pudo morir en paz porque vio al Mesías.

2.32 Los judíos estaban al tanto de las profecías del Antiguo Testamento que hablaban de las bendiciones del Mesías a su nación. No siempre daban igual atención a las profecías que anunciaban que no solo salvaría a los judíos, sino a todo el mundo. (véase, por ejemplo, Isa_49:6). Muchos pensaban que El vino a salvar solamente a su pueblo. Lucas aseguró a su audiencia judía que Jesús vino a salvar a todo aquel

ELISABET

En sociedades como la israelita en las que el valor de la mujer se medía por su habilidad para concebir hijos, no tenerlos, a menudo, conducía a dificultades personales y vergüenza. Para Elisabet, su esterilidad significó soledad y sufrimiento, sin embargo, permaneció fiel a Dios.

Elisabet y Zacarías provenían de familias sacerdotales. Cada año Elisabet tenía que separarse de su esposo durante dos semanas a fin de que este fuera al templo de Jerusalén a realizar sus tareas de sacerdote. Después de uno de esos viajes Zacarías volvió emocionado y mudo. Su noticia era una sorpresa maravillosa. ¡Sus sueños perdidos serían una emocionante realidad! Pronto Elisabet quedaría embarazada, y sabía que aquel era el regalo de Dios que tanto habían anhelado

Las noticias corrían raudas entre la familia. Casi cien kilómetros al norte en Nazaret, María, la parienta de Elisabet, también sorpresivamente descubrió que estaba encinta. Poco después de recibir el mensaje del ángel de que daría a luz al Mesías, María fue a visitar a Elisabet. De pronto, las unieron los dones únicos que Dios les había concedido. Elisabet sabía que el Hijo de María sería aún mucho más importante que el de ella, porque Juan sería su mensajero.

Cuando el niño nació, Elisabet insistió en el nombre que Dios le había dado: Juan. Cuando Zacarías escribió que estaba de acuerdo, recuperó el habla y todos en el pueblo se preguntaban qué llegaría a ser aquel niño extraordinario.

Elisabet susurraba alabanzas al cuidar aquel regalo de Dios. Al saber lo de María tiene que haberle maravillado lo oportuno que es Dios. Las cosas marchaban incluso mucho mejor de lo que ella hubiera podido planear. En nuestras vidas, debemos recordar que Dios tiene las riendas de todo. ¿Cuándo hizo la última pausa para reconocer que Dios determina el momento en los hechos de su vida?

Puntos fuertes y logros :

— Conocida como una mujer profundamente espiritual

— Mostró no tener dudas acerca de que Dios podía cumplir con sus promesas

— Madre de Juan el Bautista

— La primer mujer, aparte de María, en oír del Salvador que venía

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar