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Lucas 4: La batalla con la tentación

Aquí Satanás tergiversa las Escrituras. La intención del Salmo 91 es mostrar la protección de Dios hacia su pueblo, no incitarlo a usar el poder de Dios en demostraciones sensacionales o tontas.

La derrota de Satanás fue decisiva, mas no final. A través de su ministerio, Jesús enfrentaría al diablo en muchas formas. Es común ver la tentación como algo que viene y va. En realidad, debemos mantenernos siempre alertas contra los reiterados ataques del diablo. ¿Dónde es más susceptible a la tentación en este momento? ¿Está preparado para enfrentarla?

Las sinagogas eran muy importantes en la vida religiosa de los judíos. Durante el exilio, cuando los judíos no gozaban del templo, se establecieron las sinagogas como lugares para la adoración durante el sábado y como escuelas para los niños durante la semana. Continuaron en uso aun después de la reconstrucción del templo. Una sinagoga se podía abrir en cualquier pueblo donde vivieran al menos diez familias judías. La dirigía una persona y su ayudante. En la sinagoga, muchas veces el líder invitaba a un rabino visitante para que leyera las Escrituras y enseñara.

Jesús fue a la sinagoga «conforme a su costumbre». A pesar de que era perfecto como Hijo de Dios y su sinagoga local dejaba mucho que desear, asistía a las reuniones cada semana. Su ejemplo convierte en débiles y egoístas muchas de las excusas que se usan para no asistir. Haga que la asistencia al culto de adoración forme parte de su vida.

Jesús citó Isa_61:1-2. Este pasaje describe la liberación de Israel del cautiverio babilónico como un año de jubileo en el que se cancelaban todas las deudas, se liberaban los esclavos y se devolvían las propiedades a sus dueños originales (Levítico 25). Pero la liberación del cautiverio no trajo lo que el pueblo esperaba; todavía era un pueblo conquistado y oprimido. De ahí que Isaías quizás se refería a una era mesiánica futura. Jesús con audacia anunció: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros». Jesús se proclamó como aquel que haría que estas buenas nuevas sucedieran, pero de una manera que la gente era incapaz de entender.

Ni siquiera aceptaron al mismo Jesús como profeta en su pueblo. Mucha gente tiene la misma actitud. Todo aquel que lleva un maletín y que viene de lejos es un experto. No se sorprenda cuando su vida y fe cristianas no las comprendan con facilidad ni las acepten quienes lo conocen bien.

Estos comentarios enfurecieron a los de Nazaret, porque Jesús decía que a veces Dios decidía alcanzar a los gentiles antes que a los judíos. Jesús los acusó de ser tan incrédulos como los ciudadanos del reino del norte de Israel en los días de Elías y Eliseo, una época notoria por su gran maldad.

Hacía poco que Jesús se había marchado hacia Capernaum desde Nazaret (Mat_4:13). Capernaum era una ciudad próspera, con gran riqueza, así como también grande en pecado y decadencia. Ya que allí estaba el cuartel general de gran parte de las tropas romanas, los comentarios acerca de Jesús podían correr a través de todo el Imperio Romano.

¿Por qué dejaban que Jesús enseñara en las sinagogas? Jesús aprovechó la costumbre de permitir a los visitantes enseñar. Rabinos itinerantes eran siempre bienvenidos para hablar a los que se reunían cada día de reposo en la sinagoga. El apóstol Pablo también se benefició con esta costumbre (véanse Act_13:5; Act_14:1).

En la sinagoga donde Jesús enseñaba había un hombre poseído por el demonio. Se abrió paso hasta el lugar de adoración y lanzó improperios a Jesús. Es ingenuo pensar que en la iglesia estamos protegidos de maldad. Satanás se goza al invadir nuestra presencia siempre y dondequiera que pueda. Pero la autoridad de Jesús es mayor que la de él; y donde está Jesús, los demonios no pueden permanecer por mucho tiempo.

La gente se maravillaba al ver la autoridad de Jesús para echar fuera demonios, los espíritus malignos que Satanás gobierna y envía para acosar a la gente y tentarla a pecar. Como su líder, quizás sean ángeles caídos que se le unieron en rebelión contra Dios. Los demonios pueden lograr que una persona enmudezca, sea sorda, ciega o pierda la razón. Jesús enfrentó a muchos demonios durante su estancia en la tierra y siempre impuso su autoridad sobre ellos. Según nos relata Lucas, no solo el demonio salió de este hombre, sino que lo hizo sin siquiera dañarlo.

La maldad penetra nuestro mundo y no debe sorprender que a menudo la gente vive temerosa. Pero el poder de Jesús es mucho más grande que el de Satanás. El primer paso para dominar el temor al maligno es reconocer la autoridad de Jesús. El ha vencido lo malo, incluyendo a Satanás.

Jesús sanó a la suegra de Simón (Pedro) completamente, al grado que no solo la fiebre la dejó, sino que también cobró energías y de inmediato se levantó y atendió las necesidades de otros. ¡Qué actitud más hermosa de servicio demostró! Dios nos da salud para servir a otros.

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