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Malaquías 1: Amor de Jehová por Jacob

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

La frase «y a Esaú aborrecí» no se refiere al destino eterno de Esaú. Simplemente significa que Dios escogió a Jacob para ser el medio por el que surgiría la nación de Israel y el Mesías. Dios permitió a Esaú ser padre de una nación, pero esta nación, Edom, más tarde se volvió uno de los principales enemigos de Israel. Y porque Dios escogió a Jacob y a sus descendientes como la nación por medio de la cual el mundo sería bendecido, los protegía de una manera especial. Lo triste es que ellos rechazaron a Dios después de que El los escogió.

Dios acusó a los sacerdotes de no haberlo honrado y no haber dado buenos ejemplos espirituales al pueblo. El templo había sido reconstruido en el año 516 a.C., y la adoración se llevaba a cabo allí, pero los sacerdotes no adoraban a Dios de manera adecuada. Esdras, el sacerdote, había llevado a cabo un gran avivamiento, pero en los tiempos de Malaquías, muchos años después de la muerte de Esdras, el sacerdocio estaba en decadencia. La adoración a Dios había perdido su vitalidad y se había vuelto más un negocio para los sacerdotes que una adoración sincera.

Jehová reprende a los sacerdotes

Mal 1:6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

El segundo tópico, la condenación de los sacerdotes, se introduce utilizando el paralelismo hebreo: «Como Padre y Señor, ¿dónde está mi honra?» El abierto rechazo de las normas de los sacrificios constituye una forma de menospreciar al amante y misericordioso Señor Dios de Israel. Sacrificios imperfectos, ofrecidos sin sinceridad, resultan inconvenientes para los gobernantes y desagradables para el Señor. Jehová de los ejércitos prefiere ofrendas limpias e incienso de los pueblos alrededor de la tierra, desde donde el sol nace hasta donde se pone. El Señor pronuncia una maldición (juicio retributivo) contra los sacerdotes por el abierto rechazo de sus instrucciones. Ello va acompañado de una severa humillación: os echaré al rostro el estiércol.

Mi pacto con Leví

Parece que se refiere a las bendiciones de Moisés a Leví , ya que en el Pentateuco no se menciona ningún pacto específico ofrecido a este.

Mal 1:7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

Mal 1:8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,(C) ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.

La Ley de Dios requería que se sacrificaran animales vivos y sin defectos. Pero estos sacerdotes estaban ofreciendo animales ciegos, cojos y algunos ya muertos. Dios acusó a Israel de deshonrarlo al ofrecer sacrificios imperfectos. Nuestras vidas deben ser sacrificios vivos a Dios. Si damos a Dios solo el tiempo, el dinero y la energía que nos sobran, repetiremos el mismo pecado de estos adoradores que no querían entregar nada valioso a Dios. Lo que entregamos refleja nuestra verdadera actitud hacia El.

El pueblo ofrecía sacrificios impropios a Dios al:

(1) pensar solo en lo que les convenía: ser lo más barato posible,

(2) ser negligentes: no les importaba lo que ofrecían en sacrificio, y

(3) desobedecer totalmente, ofreciendo sacrificios a su manera y no como Dios se los había ordenado. Estos métodos que utilizaban al ofrecer sacrificios mostraban su verdadera actitud hacia Dios.

Mal 1:9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.

tenga piedad, chanan: Estar graciosamente inclinado hacia alguien, tener compasión de alguien, hacerle un favor a una persona en necesidad. Este verbo, que aparece 81 veces, nos habla de una actitud marcada por la compasión, la generosidad y la bondad. Nótese el uso de chanan. Job reclama repetida y patéticamente a sus amigos que tengan compasión de él. Chanan como aparece en ese contexto, denota el tipo de compasión, bondad y consideración que llevaría a alguien a refrenarse de seguir hiriendo a una persona que sufre. Dios es muy misericordioso, por decisión propia y por su naturaleza.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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