Dios reprende a los que le roban
Esta sección tiene una estructura concéntrica: en el centro está el tema del robo (cuatro veces; versículos 8a, 8b, 8c, 9b). En los extremos están: (1) la llamada al arrepentimiento (versículo 7, volveos a mí) y (2) la promesa de bendición (versículos 10-12, vaciaré… bendición, las naciones los llamarán Bienaventurados).
Como el pueblo robaba a Dios (versículo 9), también el pueblo sufría de la voracidad de otro “ladrón”, la plaga de langostas (versículo 11). El pueblo no se daba cuenta de que era su maldad la que traía otra maldad; qué difícil le era descubrir que una bendición (traer los diezmos ante Dios, v.10a), traería para ellos una más grande bendición (v.10b).
La unidad empieza afirmando la fidelidad inquebrantable de Dios: ¡Porque yo, Jehová, no cambio! (versículo 6). Esto es lo que realmente mantenía viva a la comunidad judía del posexilio. Esa firmeza de Dios se contrastaba con la constante infidelidad del pueblo (versículo 7).
El profeta, por medio de las disputas, ha ido construyendo el argumento que une dos de los temas centrales del libro: el pueblo y sus líderes andan por el camino del mal; Dios ama al pueblo y se ha mantenido fiel. En esta sección, el profeta muestra el profundo abismo entre la maldad del pueblo y la bondad de Dios. El pueblo vive en una total ceguera: la llamada al arrepentimiento es rechazada (versículo 7) y la declaración divina del robo es cuestionada (versículos 8, 9). La ceguera es tan profunda que ni siquiera la maldición ni la situación precaria sacuden al pueblo para volverse a Dios.
Ante esta realidad surge la duda: ¿Será capaz el pueblo de tener oídos abiertos para oír la palabra de promesa de Dios de los versículos 10-12? El libro de Malaquías y el resto de los profetas nos recuerdan que Dios no se cansa de llamar al arrepentimiento a los suyos.
El versículo 10 es probablemente el texto más frecuentemente citado de todo el libro de Malaquías. Hemos de reconocer que muchas veces esto es hecho “fuera de contexto”. Sin embargo, hemos de reconocer la riqueza de este pasaje, que puede considerarse como mandamiento, como invitación y como promesa. Conviene detenernos para profundizar nuestro entendimiento de él. Traed (versículo 10a) proviene del verbo heb. bo que en sus formas Hifil quiere decir traer, meter, hacer venir, hacer que algo suceda, o almacenar los productos. No es el único verbo heb. con el significado de “traer” pero es usado bastantes veces, como en Exodo 35:5. Todo el diezmo (versículo 10a) es una frase que algunos traducen “todos los diezmos” (maaser; es la más frecuente de dos expresiones para denominar el diezmo, siendo la otra la palabra eser. Ambas son maneras de referirse a la décima parte de algo; especialmente como referencia a lo que le debe al Señor. Hay más de 25 referencias al diezmo en el AT. Recordemos que Malaquías mencionó en el versículo 8 la deficiencia del pueblo en entregar sus “ofrendas” aparte de sus “diezmos”. La RVA da al tesoro como el lugar al cual los diezmos han de ser traídos; la palabra tradicional ha sido “alfolí”, palabra que remonta a las traducciones originales de Reina (la Biblia del Oso) y Valera (la Biblia del Cántaro), aunque con su ortografía del siglo XVI “alholi”. La palabra heb. es otsar que básicamente quiere decir tesoro, aunque puede significar el lugar donde se guarda el tesoro y por lo tanto almacén o depósito. Por el limitado uso actual de “alfolí” (como “granero” o “depósito de sal”, según un diccionario), parece mejor adoptar la traducción de RVA. NVI traduce: “…para los fondos del templo”. El propósito (o el resultado) de este mandamiento es que …haya alimento en mi casa (versículo 10b). La palabra heb. traducida alimento es teref. Lit. quiere decir “presa” pero aquí se refiere a provisiones. Probadme… (baj´n) es un verbo que significa examinar o probar. Es usado en Zacarías 13:9 en relación con un metal que ha de ser “probado”, fundiéndolo. Aquí en Malaquías se refiere a la prueba de una persona, en este caso Dios mismo. Es una invitación que si no hubiera sido hecha por el Señor mismo tal vez lo consideraríamos un atrevimiento si no algo peor. “Abrir” en la frase …si no os abriré las… (versículo 10e) proviene de un verbo heb. pataj que tiene una variedad de significados, entre ellos “abrir”. En Amos 8:5 tiene referencia a los graneros que se van a abrir para la venta. Aquí la acción del verbo va en relación con una linda figura: las ventanas de los cielos (versículo 10e). Como figura es raro su uso en el AT, aunque es parecida a la figura “ventanas en los cielos” que encontramos en 2 de Reyes 7:2, 2 de Reyes 7:19. La palabra en heb. para “ventanas” usada aquí es arubah que siempre (o casi siempre) aparece en sentido plural cuando su significado es “ventanas”. El uso de esta palabra en Genesis 7:11 parece señalar su significado básico. NVI traduce “compuertas”; la idea es generosidad hasta una inundación, como la de Noé. Aquí en Malaquías la implicación es que Dios derrama sus bendiciones tan abundantemente sobre los que le aman que ellos respondan voluntariamente con la entrega de sus diezmos y ofrendas; y el resultado es que no faltará nada, si todos los del pueblo de Dios lo hacen, para el avance de la obra de Dios en el mundo. El heb. tiene otra palabra para “ventana” (jal´ n) que generalmente se usa en forma singular y casi siempre se refiere a una abertura en una casa.
