Tus ofrendas prueban a Dios , te abren las puertas del cielo y hacen que el devorador sea rechazado, semilla de fe. En este pasaje de la Escritura, el mismo Dios invita a su pueblo a probarle, por medio de sus ofrendas, para que verifiquen su fidelidad. Dice que al retener sus ofrendas le hurtamos el privilegio de derramar grandes y abundantes bendiciones. Hace un llamado para que renovemos nuestras ofrendas en esta promesa. Primero, habrá «alimento» o recursos para la obra divina («en mi casa»). Segundo, dice que quienes ofrenden estarán en posición de recibir grandes y abundantes bendiciones. ¡Tú puedes experimentar cómo se abren las ventanas del cielo para derramar bendiciones que no podrás «recibir», es decir, sostener entre tus brazos! Tercero, Dios dice que reprenderá al devorador por nuestra causa. Hará que toda bendición a ti destinada no pueda ser detenida ni por el propio Satanás. No tengas miedo de probar a Dios con tus ofrendas; él es el Señor y pasará la prueba.
El alfolí (granero) era un lugar en el templo donde se guardaban granos y otros alimentos donados como diezmos. Los sacerdotes vivían de estas donaciones.
Malaquías 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
Malaquías 3:12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
Diferencia entre el justo y el malo
Malaquías 3:13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
Los nombres de aquellos que temen al Señor están escritos en un libro de memoria . En contraste con el fin que aguarda a los impíos, los justos serán para mí especial tesoro (o especial posesión) en el día en que yo actúe. En ese día de juicio, se discernirá claramente entre el justo y el malo. Viene el día ardiente como un horno para quienes no sirvan al Señor. Pero el mismo calor que consuma a los impíos restaurará a los justos. El Sol de justicia : Este es el único pasaje del AT en que se designa así a Jehová. Describe a Dios levantándose triunfal ( y en sus alas traerá salvación ) , probablemente en la persona del Mesías.
Estos versículos confrontan la actitud arrogante del pueblo hacia Dios. Cuando decimos: «¿Qué aprovecha que guardemos su Ley?», estamos diciendo: «¿Qué provecho obtengo yo?» Nuestro enfoque es egoísta. Nuestra pregunta debiera ser: «¿Qué provecho obtiene Dios?» Debemos adorar a Dios solo por el hecho de que El es Dios y es digno de ser adorado.
Malaquías 3:14 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?
Malaquías 3:15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.
Malaquías 3:16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.
El punto es que Dios recordará a todos aquellos que permanecen fieles a El, lo aman, temen, honran y respetan.
Malaquías 3:17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Al pueblo de Dios se le llama «especial tesoro», joya. Una joya está hecha de materia bruta que se expone al tiempo, calor y presión para convertirla en una piedra preciosa. La piedra entonces debe ser cortada para que su belleza real pueda ser vista. Un artesano toma la piedra y la taja con cincel para retirar un extremo, reduce la falla, la pule y la coloca en el entorno adecuado para que pueda mostrar su belleza. Esté dispuesto a permitir que Dios haga de usted una joya; pídale que lo cincele y lo pula en dónde lo necesite; y sea paciente mientras El trabaja. Asegúrese de estar listo para el cambio, debido a que cuando Dios comienza a hacer una joya, no se detiene hasta que es perfecta.
Malaquías 3:18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
