Ningún poder en la tierra puede protegernos del juicio de Dios ni puede ser un sustituto adecuado de su poder en nuestras vidas. Tebas y Asiria depositaron su confianza en alianzas y poderío militar, sin embargo, la historia mostraría lo inútil que fue esto. No insista en aprender mediante la experiencia personal; por el contrario, aprenda las lecciones que la historia ya le ha enseñado. Deposite su confianza en Dios por encima de todo lo demás.
Nahum 3:9 Etiopía era su fortaleza, también Egipto, y eso sin límite; Fut y Libia fueron sus ayudadores.
Nahum 3:10 Sin embargo ella fue llevada en cautiverio; también sus pequeños fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles, y sobre sus varones echaron suertes, y todos sus grandes fueron aprisionados con grillos.
El castigo infligido a Tebas por Asiria caerá ahora sobre Nínive.
Nahum 3:11 Tú también serás embriagada, y serás encerrada; tú también buscarás refugio a causa del enemigo.
Nahum 3:12 Todas tus fortalezas serán cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.
Nínive estaba madura para el juicio, y sus enemigos ansiosos de participar del botín. La conquista es tan fácil como el sacudir el fruto maduro de una higuera.
Nahum 3:13 He aquí, tu pueblo será como mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; fuego consumirá tus cerrojos.
Las mujeres no estaban preparadas para la guerra, y no podían enfrentarse a los hombres en un combate cuerpo a cuerpo.
Nahum 3:14 Provéete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno.
Estos eran los preparativos normales para un sitio. El agua siempre estaba entre los objetivos del enemigo; la falta de agua debilitaría cualquier esfuerzo defensivo. Para reparar las fortificaciones dañadas hacía falta reforzar el horno donde se cocían los ladrillos.
Nahum 3:15 Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como pulgón; multiplícate como langosta, multiplícate como el langostón.
Todo el frenético esfuerzo fue en vano. Antiguas fuentes indican que el monarca asirio murió y el fuego consumió su palacio.
Nahum 3:16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y voló.
Nahum 3:17 Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como nubes de langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se van, y no se conoce el lugar donde están.
Nahum 3:18 Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se derramó por los montes, y no hay quien lo junte.
Los pastores son dirigentes, gente de quienes el rey depende. Pero en lugar de acudir a defender a Nínive, durmieron el sueño de la muerte. Sin líderes, el pueblo se derramó : La «ciudad reina» del antiguo Oriente había perdido a todos sus súbditos.
Nahum 3:19 No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?
