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Oseas 2: El amor de Jehová hacia su pueblo infiel

La sentencia está de acuerdo con el crimen de la esposa. Ella será confinada, su movimiento restringido por espinos y un cerco hecho de piedras y espinos. Si ella persigue determinadamente a sus amantes, si busca de ellos su nutrición, sostén y placer, encontrará solo frustración y desilusión. Este castigo muestra claramente el propósito positivo del juicio de Dios en el versículo 7. Otra vez, el profeta cita directamente a la esposa para mostrar que el cambio será su voluntad: Volveré (versículo 7c). Volver (shub) significa también “arrepentirse, convertirse”. El fin de esta causa será positivo. El amor del Señor triunfará, pero el confinamiento de Israel es un paso necesario para su victoria. Que haya dos acusaciones más no significa que la conversión del versículo 7 sea falsa. Al contrario, éstas sirven para recalcar que la condición de Israel es muy grave y solamente una determinada acción de Dios puede vencerla.

La acusación del versículo 8, entonces, no es de un crimen subsiguiente por parte de Israel, sino que es una representación del adulterio espiritual de la esposa. Esta vez, se subraya la necedad de Israel. Debe saber que es el Señor quien provee todas las bendiciones agrícolas, porque sus tradiciones preservan este conocimiento. Sin embargo, una “esposa” insensata no lo reconoce. Aun peor, ¡usa lo que el Señor provee para adorar a Baal! Es posible que el texto subraye aun más la necedad de la esposa si se acepta una enmienda sugerida queda la traducción así: “Pero ella no sabe que era yo quien le daba el grano, el fruto de la viña y el aceite del olivo; que le suplía con abundancia de plata, y le proveía con oro, ¡no Baal!”. El pecado de Israel es el de no reconocer al Señor como la fuente de sus bendiciones, y dar crédito a Baal por lo que Dios hace.

La sentencia otra vez está de acuerdo con el crimen. La necedad de la esposa será descubierta. La locura de la esposa es su inmodestia sexual que se muestra en los cultos de fertilidad. El esposo no proveerá lo necesario para la vida como es su deber, porque ella cree que toda bendición que recibe es la paga que me han dado mis amantes (versículo 12b). Todo lo que tiene importancia para Israel (sus posesiones y sus actividades religiosas) se entienden bajo los aspectos del sincretismo del baalismo. Por causa de esta locura, todo tendrá que ser destruido para que la esposa entre en razón y pronuncie las palabras del versículo 7.

La tercera acusación es la más simple y grave de todas: “ ‘Se ha adornado con sus aretes y sus joyas y se ha ido tras sus amantes, pero se ha olvidado de mí’, oráculo del Señor” (versículo 13b). Lo que hace de esta acusación la más grave no es el hecho de infidelidad o la terrible necedad, sino la destrucción del matrimonio. La esposa no solo le es infiel a su esposo, también ¡olvida que es casada! “Olvidar al Señor” es lo opuesto de “conocer al Señor”. Entonces olvidarlo es no tener una relación personal con él. La acusación, presentada en términos de la prostitución de una esposa, es, una vez más, que el pueblo de Dios ha destruido el pacto, y el Señor, como un esposo herido, muestra su dolor: …se ha olvidado de mí (versículo 13d).

Con el versículo 14 comienza la tercera sentencia. El texto heb. se inicia con la misma palabra que se traduce “por tanto” en los versículos 6 y 9 (laken)

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