Viaje y llegada a Belén
El mapa señala la probable Rutha que estas dos mujeres siguieron para hacer su viaje desde los territorios de Moab hasta el pueblo de Belén, que está ubicado a unos 8 km. al sur de Jerusalén. Peligros como los que encontró el viajero en la parábola del Buen Samaritano les esperaban a cada vuelta del camino. Si sus maridos hubieran estado vivos, no les habrían permitido tal riesgo; pero ellas estaban solas, tenían que ir y fueron.
¿Qué comerían en el viaje? ¿Dónde dormirían? ¿Cuántos días les llevaría caminar esta Rutha, cruzando montañas, valles, ríos y llanuras desérticas, y al paso de la que ya era anciana? ¿Cuántas historias contaría Noemí posteriormente al niño Obed de los preligros que enfrentaron en el viaje? Nuevamente el autor no incluye en su narración estos detalles. Pero declara con toda claridad que llegaron. Entre líneas uno lee que el invisible pero todopoderoso Dios de Israel las había protegido.
Al llegar, el pueblo se alborota a causa de ellas. ¿Será Noemí? Seguramente los diez años y las tres muertes la habían marcado. ¿Y la que le acompañaba? ¿Una MOABITA?
Noemí pide que no la llamen más por su nombre (ya que quiere decir “dulce” —no’am— , según la nota en la RVA; o “placentera”, según la nota en la Biblia de las Américas; o “dulzura”, según la nota de la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Las cosas, durante esos diez años en Moab, han impactado demasiado. Llamadme, dice Noemí, Mara (que quiere decir “amarga” según la RVA o “amargura” según la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Da su razón: “Jehová me ha afligido y el Todopoderoso me ha abatido”. Por supuesto, ella no se refería a dos divinidades, sino recurría al estilo hebreo de paralelismo; es decir, expresa la misma cosa en dos partes que en este caso son casi sinónimas. Cabe aclarar que el sentido de la palabra “Mara”, como “amarga” o “amargura”, es ligeramente diferente que el sentido común que le damos a ese vocablo. Algunas traducciones procuran captar el matiz que hace que “amarga” se refiera a las experiencia de la vida que le han tocado a Noemí y no a la actitud o espíritu que ella demuestra. Trae heridas (cicatrizadas tal vez) y trae resignación ante lo que, en el momento, interpreta como la fuerte mano del Todopoderoso o su clara oposición. Pero no muestra una amargura que denota rebelión o apostasía. La problemática de la muerte y el vacío la ha vivido y la vive aún; pero no abandona su fe en Jehová (Yahweh, el Eterno) que también es Shadai , el Todopoderoso.
Así llegaron Noemí y Ruth a Belén. Fue al comienzo de la siega de la cebada. ¡Y hubo cosecha!
Un retorno doloroso
1. Salió llena (esposo e hijos); volvió vacía.
2. Salió con esperanza de una vida mejor; volvió derrotada por las tragedias.
3. Salió con respeto del pueblo por ser persona dulce; volvió creando escándalo por ser una persona amargada de la vida.
