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Salmo 2: El reino del ungido de Jehová

Salmos 2:5 Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.

Salmos 2:6 Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte.

Dios habla en el versículo 6 y entonces el rey publica su decreto en versículos 7-9.

Salmos 2:7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.(B)

Jesús siempre estuvo consciente de que era el Hijo de Dios, y fue esta declaración lo que llevó a los líderes judíos a crucificarlo.

Salmos 2:8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

Según Mateo, Jesús reconoció disponer de este poder al comisionar a sus seguidores a ir y hacer discípulos a todas las naciones

La promesa de Dios a su Mesías

Evangelización mundial. Este gran salmo mesiánico revela el corazón de Dios hacia su propio Hijo. «Pídeme, y te daré por herencia las naciones». Esta conversación contiene una sorprendente declaración: que todas las naciones del mundo llegarán a estar bajo el gobierno del Hijo. Sin embargo, hace falta pedirlo («pídeme»). En Juan 17, por medio de su oración sacerdotal, Jesús hace precisamente esto. Pero, su petición incluye nuestra respuesta. Debemos unirnos y recibir, en nombre de Dios, la autoridad «manifiesta» que Jesús, como el Mesías intercesor del Salmo 2, nos ha conferido a nosotros, su Iglesia. En su nombre oramos y por esta gloria triunfamos al recibir la herencia de las naciones, como prometió Dios.

Salmos 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro;(C) como vasija de alfarero los desmenuzarás.

Salmos 2:10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.

Salmos 2:11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.

Salmos 2:12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira.

Bienaventurados todos los que en él confían.

Honrad : Señal de sumisión; significa «rendir homenaje».

«Honrad al hijo» se refiere a rendirse y someterse completamente al Rey. Cristo no es sólo el Rey escogido por Dios, sino que también debe ser Rey en nuestros corazones y en nuestra vida. Para poder estar listos para su venida, debemos someternos a su liderazgo cada día.

Salmo real. La coronación del ungido

Este Salmo es un himno a Dios que es rey sobre todo y realiza su dominio por medio de un ungido (mesías). Es anónimo, aunque en Hechos 4:25 los creyentes lo citan como un salmo de David. Es un salmo a la coronación de un rey, o puede ser un recuerdo después en un tiempo de crisis. Algunos biblistas piensan que es un salmo tardío, del tiempo de los reyes macabeos; pero en el período del segundo templo (516 a. de J.C. hasta 70 d. de J.C.) los reyes no fueron ungidos. Más razón tienen los que creen que la ocasión fue la coronación de Salomón. No es necesario pensar en sólo una coronación específica, porque el salmo presenta un enfoque más general que puede ser usado en muchas ocasiones de coronación.

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