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Zacarías 8: Promesa de la restauración de Jerusalén

El pecado se paga carísimo; la desobediencia de los padres había tocado a esta generación, las secuelas del mal vivir de los antecesores reinaba en la tierra de promisión. El versículo 10a dice: …no había recompensa para el hombre, ni…. para el ganado. Esta no era la promesa desde un principio; corresponde únicamente a un pueblo que ha desobedecido y que está sufriendo el castigo. Nada abundaba en esta tierra; recibían “su jornal en bolsa rota”. Y a causa del enemigo no había paz. La violencia que imperaba en esa tierra era tal, que nadie garantizaba regresar a su casa en paz y con bendiciones. Es como leer los periódicos de hoy donde abundan las noticias de violencia, destrucción, hambre y muerte.

Su semilla será paz, podemos pensar en esta como una expresión lit. y también simbólica. Lit., una semilla que da su fruto a tiempo. La semilla que saldrán a plantar será plantada en ambiente de paz, de regocijo por el reposo que Dios dará a la tierra. Sembrar la semilla podría ser un símbolo de estabilidad política; hasta ahora habían sembrado en un clima de terror. La historia de Israel está llena de estos sufrimientos, el pueblo en muchas ocasiones no pudo disfrutar del fruto de sus manos, no cosecharon el fruto de la tierra. En Jueces 6:1-6, encontramos unos de estos episodios dramáticos y dolorosos. Así que la promesa literal es de sumo consuelo para una nación que ha vivido en un largo período de inestabilidad.

Si tomamos esta expresión Su semilla será paz en forma simbólica, podemos pensar en una profecía futura. De los hijos del pueblo nacerá la paz o quien establecerá la paz; en este caso el profeta Zacarías se estaría remontando a la era mesiánica, profetizando la reconciliación que la simiente de Abraham trajo al mundo por medio de nuestro Señor Jesucristo.

La vid dará su fruto.

El fruto de la vid es símbolo de gozo, mientras que el producto de la tierra es bienestar y prosperidad. Para cerrar este círculo de ideas, anuncia la bendición del rocío del cielo, que garantizará la producción agrícola. Recordemos que Palestina es una tierra cálida, en donde la lluvia es escasa y donde las temporadas de sequía son frecuentes. Nadie puede proyectar una gran cosecha si no hay suficiente rocío para regar las plantas. Teniendo la promesa del rocío, la tierra está esperando las manos esforzadas del pueblo para labrar y sembrar la semilla que dará fruto en abundancia. No temáis; más bien, esfuércense vuestras manos. Se debe notar el énfasis que se da en la necesidad de esforzarse

Si Dios cuando pensó hacerles mal cumplió su palabra, ahora también cumplirá su promesa de hacer bien al pueblo. No temáis (versículo 13); ha terminado la hora de la desesperación y de la maldición, está amaneciendo un nuevo día de esperanza, un día de bendiciones que cambiará el clima de terror por un clima de paz y seguridad, un clima de prosperidad.

Recomendaciones para una mejor convivencia

Ahora que el pueblo se ha establecido como tal, debe observar ciertas normas para una mejor convivencia social; un pueblo que vive en armonía es un pueblo que agrada a Dios. Los pueblos necesitan de leyes, pero estas deben estar basadas en los requerimientos de Dios:

1) Hablad verdad cada cual con su prójimo; la mentira denigra a la persona que la practica y generalmente se emplea para dañar a otras personas.

2) Juzgad en vuestros tribunales con juicio de paz; juicios libres de presiones y de pasiones. La aplicación de la justicia debe llegar por la vía de la equidad y el respeto, y nunca por la prepotencia de los que tienen el poder.

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