Según el versículo 26, hubo deportaciones de israelitas a varios lugares. Entre estos lugares figura el nombre Habor. Varios comentaristas identifican a este lugar como un río, pero lo mas probable es que fuera una ciudad o bien un distrito político de los asirios. Estos solían dar nombres a sus distritos en base a ríos en el área.
Es muy notable la teología del Cronista en estos relatos cuando asevera que fue el mismo Dios de los hebreos el que incitó al rey asirio para que lo sirviera como instrumento de justicia. No tan sólo las tribus sufrieron por su deslealtad (idolatría) a Dios (concepto muy arraigado en el historiador deuteronómico), sino que también el Cronista refleja el mismo sentir de los profetas clásicos al ver a Dios como gobernando al mundo e interviniendo en los asuntos políticos y sociales. Esto lo hacía utilizando a los potentados paganos como instrumentos de su justicia contra su propio pueblo.
Verdades prácticas
1. No sirve de nada ser valeroso o tener renombre si no se cuenta con el favor de Dios.
2. El hombre tiende a volver a sus viejos hábitos, a pesar de estar consciente que son malos y contrarios a la voluntad de Dios.
3. La irrupción de Tiglatpileser en el forjamiento de la historia del pueblo de Israel demuestra una vez más la soberanía de Dios, quien es Señor de la historia.
4. Los líderes gentiles que marcaron a los israelitas no lo hicieron siempre de forma negativa: El rey Ciro firmó un decreto para que ellos volvieran de la cautividad a reconstruir el templo en Jerusalén.
