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1 de Samuel 2: Cántico de Ana

Elí sabía que sus hijos eran malos, pero hizo muy poco para corregirlos o detenerlos, incluso cuando la integridad del santuario de Dios se veía amenazada. Como sumo sacerdote, Elí debió haber ejecutado a sus hijos. Como era de esperar, Elí no quiso enfrentar la situación. Al ignorar sus acciones egoístas, Elí permitió que sus hijos arruinaran sus vidas y las de muchos otros. Hay momentos en los que debemos enfrentar los problemas serios, aun cuando las consecuencias puedan ser dolorosas.

1 de Samuel 2:13 Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes,

Este tenedor era un utensilio usado en el tabernáculo para ofrecer los sacrificios. Hecho de bronce usualmente tenía tres dientes para engarfiar la carne que sería ofrecida en el altar. Los hijos de Elí usaban el tenedor para sacar más carne del caldero de lo que debían.

¿Qué era lo que estaban haciendo mal los hijos de Elí? Estaban tomando partes del sacrificio antes de que fueran ofrecidas a Dios en el altar. Además estaban comiendo carne antes de que se quemara la grosura. Esto era contra la ley de Dios. En efecto, los hijos de Elí estaban tratando con desprecio las ofrendas de Dios. Las ofrendas se ofrecían para expresar a Dios honor y respeto mientras se buscaba el perdón por los pecados, pero los hijos de Elí estaban pecando mientras hacían las ofrendas, demostrando a Dios una irreverencia descarada. Y como si esos pecados no fueran suficientes, se acostaban con las mujeres que servían allí.

Como los hijos de Elí, actualmente algunas personas tratan la fe que otros tienen en Dios y sus «ofrendas» con desprecio. Dios juzga severamente a aquellos que descarrían al pueblo o menosprecian lo que se dedica a El.

1 de Samuel 2:14 y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

1 de Samuel 2:15 Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

1 de Samuel 2:16 Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

Pedir la carne antes que hubiese sido ofrecida en sacrificio era robarle a Dios.

1 de Samuel 2:17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

1 de Samuel 2:18 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino.

Efod de lino : No es el efod elaborado que se menciona en relación con la ceremonia que sirve para solicitar la guía especial de Jehová (versículo 28; 14.3), sino una simple vestidura utilizada por los sacerdotes al atender sus deberes sagrados.

Samuel usaba un efod de lino. Un efod era un chaleco largo sin mangas hecho de lino puro que usaban los sacerdotes. El efod del sumo sacerdote tenía un significado especial. Estaba bordado con una variedad de colores brillantes. Unido a él estaba el pectoral, una pieza parecida a un babero con hombreras bordadas en oro. Había doce piedras preciosas unidas al pectoral, las que representaban a cada una de las tribus de Israel. Unido al efod había un saquito que contenía el Urim y el Tumim, dos pequeños objetos que se usaban para determinar la voluntad de Dios en ciertos asuntos nacionales.

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