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1 de Samuel 2: Cántico de Ana

1 de Samuel 2:19 Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado.

1 de Samuel 2:20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa.

1 de Samuel 2:21 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.

Dios visitó repetidamente a Ana para hacer el milagro, sin el cual hubiese permanecido estéril.

Dios honró los deseos de la fiel Ana. Nunca más volvimos a saber de Penina ni de sus hijos, pero Samuel fue utilizado poderosamente por Dios. Además, Dios le dio a Ana otros cinco hijos además de Samuel. A menudo Dios nos bendice en formas que no esperamos. Ana nunca esperó tener un hijo a su edad, ¡mucho menos seis! No se resienta por el tiempo que Dios se toma en contestar. Quizá las bendiciones de Dios no sean inmediatas, pero llegarán si somos fieles a lo que El dice en su Palabra.

1 de Samuel 2:22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.

Elí tenía 98 años de edad cuando los filisteos se apoderaron del arca. Las mujeres que velaban eran aquellas que se ocupaban de las labores manuales a la entrada del tabernáculo.

1 de Samuel 2:23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

Los hijos de Elí sabían lo que debían hacer, pero continuaron desobedeciendo a Dios deliberadamente al engañar, seducir y robar al pueblo. Por lo tanto, Dios planeó quitarles la vida. Cualquier pecado es malo, pero el pecado realizado deliberada y engañosamente es de la peor clase. Cuando pecamos por ignorancia, merecemos castigo, pero cuando pecamos intencionalmente, las consecuencias serán más severas. No ignore las advertencias de Dios acerca del pecado. Abandone el pecado antes que este se convierta en un estilo de vida.

1 de Samuel 2:24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

1 de Samuel 2:25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

Jehová había resuelto hacerlos morir porque sobrepasaron los límites de la tolerancia divina. Este es un severo ejemplo de la administración de la justicia divina en casos individuales, una anticipación del juicio final, en los tiempos postreros.

1 de Samuel 2:26 Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.

Nótese el contraste entre la debilidad de los hijos de Elí y la rectitud del juez que Dios estaba levantando. Iba creciendo , y era acepto delante de Dios y delante de los hombres; lo mismo se dice del niño Jesús en Lucas 2:52.

¿Acaso un Dios amoroso hace planes para matar a la gente? Observe la situación que había en el tabernáculo. Una persona ofrecía una ofrenda para el perdón de sus pecados, y los hijos de Elí robaban las ofrenda y hacían una farsa de la actitud de arrepentimiento de esa persona. Dios, en su amor por Israel, no podía tolerar esta situación. Por eso permitió que ellos murieran como resultado de su propia presunción jactanciosa. Llevaron el arca a la batalla, pensando que los protegería. Pero Dios retiró su protección y murieron los malvados hijos de Elí

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