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2 de Crónicas 26: El reinado de Uzías

2 de Crónicas 26:15  Y en Jerusalén hizo máquinas de guerra inventadas por hombres hábiles para ponerlas en las torres y en las esquinas, para arrojar flechas y grandes piedras. Por eso su fama se extendió lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que se hizo fuerte.

Estas máquinas eran similares a las catapultas usadas más tarde por los romanos y eran capaces de lanzar piedras o flechas a grandes distancias.

2 de Crónicas 26:16  Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel al Señor su Dios, pues entró al templo del Señor para quemar incienso sobre el altar del incienso.

Después de que Dios dio a Uzías gran prosperidad y poder, se volvió soberbio y corrupto. Es verdad que «antes del quebrantamiento es la soberbia». Si Dios le ha dado riquezas, influencia, popularidad y poder, sea agradecido, pero tenga cuidado. Dios aborrece la soberbia. Mientras que es normal sentir regocijo cuando logramos algo, es equivocado despreciar a Dios o menospreciar a otros. Analice sus actitudes y recuerde dar a Dios el mérito por lo que  posee. Utilice sus dones para agradarlo.

2 de Crónicas 26:17  Entonces el sacerdote Azarías entró tras él, y con él ochenta sacerdotes del Señor, hombres valientes,

Cuando la gente tiene poder, a menudo piensa que puede vivir por encima de la ley. Pero hasta los gobernantes están sujetos a Dios, como lo descubrió Uzías. No importa cuál sea su posición en la sociedad, Dios espera que usted lo honre, adore y obedezca.

2 de Crónicas 26:18  y se opusieron al rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uzías, quemar incienso al Señor, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra del Señor Dios.

2 de Crónicas 26:19  Pero Uzías, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa del Señor, junto al altar del incienso.

2 de Crónicas 26:20  Y el sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes lo miraron, y he aquí, tenía lepra en la frente; y le hicieron salir de allí a toda prisa, y también él mismo se apresuró a salir, porque el Señor lo había herido.

2 de Crónicas 26:21  Y el rey Uzías quedó leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa separada, ya que era leproso, porque fue excluido de la casa del Señor. Y su hijo Jotam estaba al frente de la casa del rey gobernando al pueblo de la tierra.

Durante la mayor parte de su vida, Uzías «hizo lo recto ante los ojos de Jehová». Sin embargo, Uzías se apartó de Dios y fue herido con lepra, manteniéndose leproso hasta su muerte. Se le recuerda más por su acto arrogante y su consiguiente castigo que por sus grandes reformas. Dios quiere obediencia durante toda la vida. No son suficientes los arranques de obediencia. Sólo aquellos que «perseveren hasta el fin» serán recompensados. Busque ser recordado por su fe constante, de otra manera también puede llegar a ser más famoso por su caída que por su éxito.

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