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2 de Crónicas 26: El reinado de Uzías

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Con todo el poder y los muchos años de gobierno, «los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos». El único honor que el cronista le adjudica es el hecho de haber sido sepultado con sus padres en el campo de sepultura de los reyes.

La lepra de Uzías Las prescripciones sobre los rituales en el tabernáculo primero, y después en el templo, eran claras: solo los sacerdotes podían hacerlos. Ni aun cualquier levita; solo los sacerdotes. El rey Uzías, envanecido, se atrevió a quemar incienso en el altar colocado en la sala anterior al lugar santísimo.

El fruto del pecado —en este caso rebelión, desobediencia, orgullo e ira— se manifiesta en esta ocasión con lepra, que aparece en la frente de Uzías. Leproso vivió este rey hasta el fin de sus días. Su hijo Jotam tuvo que hacerse cargo de la dirección del reino.

La causa del pecado de Uzías eleva nuestro pensamiento al mismo huerto del Edén. En E dén, Adán y Eva traspasan los límites impuestos por Dios y las   onsecuencias fueron funestas. En el caso de Uzías, el trasfondo es similar: nadie puede entrar en el lugar santo, excepto los sacerdotes. Uzías desobedeció, y hubo de beber la amarga copa de convertirse en leproso hasta su muerte.

Jamnia  Fue una de las ciudades conquistadas por el rey Uzías a los palestinos (Jabne). Su nombre aparece raramente en los escritos del AT, bajo el nombre de Jabneel). Es en los libros apócrifos de Macabeos en donde el nombre de la ciudad aparece, y lo hace como Jamnia. Josefo cita también el lugar en varias oportunidades.

Tras la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. de J.C. en Jamnia se instaló la sede del Sanedrín. Quizá el hecho histórico que más interesa a los cristianos amantes de las Sagradas Escrituras, es saber que fue en esta ciudad —al oeste de Jerusalén, aprox. a 50 km., en la costa del mar Mediterráneo— donde tuvo lugar una importante reunión o concilio realizado por los judíos celosos de conservar la pureza de los escritos sagrados. Allí se determinó que los libros inspirados eran los 39 libros que aparecen en el Antiguo Testamento de las Biblias que usan los cristianos evangélicos. Este acontecimiento sucedió cerca del año 90 de nuestra era.

Es notable la diferencia existente entre estos escritos —aceptados por todos los cristianos de los primeros siglos— y los llamados “apócrifos” o “deuterocanónicos”, aceptados en el Concilio de Trento, en el siglo XVI.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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