2 de Reyes 19:16 Inclina, Jehová, tu oído y oye; abre, Jehová, tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha enviado a decirme para blasfemar contra el Dios viviente.
2 de Reyes 19:17 Es verdad, Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras,
2 de Reyes 19:18 y que han echado al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos humanas, de madera o de piedra,[k] y por eso los destruyeron.
2 de Reyes 19:19 Ahora, pues, Jehová, Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que solo tú, Jehová, eres Dios».[l]
2 de Reyes 19:20 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: «Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: He oído lo que me pediste acerca de Senaquerib, rey de Asiria.
2 de Reyes 19:21 Esta es la palabra que Jehová ha pronunciado acerca de él: “La virgen, hija de Sión,[m] te menosprecia, se burla de ti; a tus espaldas mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
Dios contestó a las palabras burlonas de Senaquerib (18.19-25), enjuiciándolo por su arrogancia. Senaquerib creía que su reino había crecido por sus propios esfuerzos y fortaleza. En realidad, dijo Dios, tuvo éxito sólo por lo que Dios permitió y causó. Es arrogante pensar que nosotros solos somos responsables por nuestros logros. Dios, como Creador, gobierna sobre las naciones y las personas.
2 de Reyes 19:22 ¿A quién has insultado y contra quién has blasfemado?, ¿contra quién has alzado la voz, y levantado altanero tus ojos? Contra el Santo de Israel.[n]
2 de Reyes 19:23 Por medio de tus mensajeros has insultado a Jehová y has dicho: ‘Con la multitud de mis carros he subido a las alturas de los montes, a lo más inaccesible del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses más escogidos; me alojaré en sus más remotos lugares, en el bosque de sus feraces campos.
2 de Reyes 19:24 He cavado y bebido las aguas extrañas, he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de Egipto’.[ñ] 2 de Reyes 19:25 ¿Pero nunca oíste que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Pues ahora lo he hecho venir: Tú causarás desolaciones, y reducirás las ciudades fortificadas a montones de escombros.[o]
2 de Reyes 19:26 Sus habitantes, impotentes, fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, como hortaliza verde, como heno de los terrados, que se marchita antes de madurar.
2 de Reyes 19:27 He conocido tu situación, todos tus movimientos, y tu furor contra mí.
2 de Reyes 19:28 Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, voy a poner mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios,[p] y te haré volver por el camino por donde viniste.
Los asirios trataban a los cautivos con crueldad. Los torturaban como entretenimiento al cegarlos, cortarlos o al arrancarles tiras de piel hasta que morían. Si deseaban que un cautivo fuera un esclavo, a menudo ponían una argolla en su nariz. Dios estaba diciendo que los asirios serían tratados como ellos habían tratado a los demás.
2 de Reyes 19:29 »Esto te daré por señal, Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo. Al tercer año sembraréis y segaréis, plantaréis viñas y comeréis el fruto de ellas.[q]
