Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

2 de Reyes 19: Judá es librado de Senaquerib

El problema principal del momento era central. ¿Era el Dios de Israel en realidad Dios? Si eran ciertas las palabras de Senaquerib, entonces las de Dios no lo eran. El honor y la gloria de Dios estaban en juego; por lo tanto, era necesario un evento extraordinario, tal vez parecido al cruce del mar Rojo o la muerte de los primogénitos en Egipto en tiempos del éxodo. Aquella misma noche se cumplió la palabra profética (compare Exo_12:29), porque como en Egipto en tiempos del éxodo el ángel del Señor, o de la muerte, acabó con casi 200.000 soldados asirios; ya el poderoso ejército no era nada más que un montón de cadáveres. Jerusalén permanecía inviolable debido a la protección de Dios, aunque posteriormente los habitantes exagerarían su significado, perjudicándoles sobremanera. Senaquerib, el rey de la superpotencia, marchó en una retirada frenética a Nínive donde 20 años más tarde fue asesinado en circunstancias singulares. Dos de sus hijos lo mataron cuando estaba adorando en el templo de Nisroc, su dios. ¿Se refiere posiblemente al dios Marduk? ¿O al dios del fuego, un intermediario entre los grandes dioses y los hombres? Como quiera, su Dios fue tan impotente que ni siquiera lo pudo proteger de sus hijos rebeldes en su propio templo. Un tercer hijo, Esarjadón, reinó en su lugar.

Los capítulos 18 y 19 hacen clara la superioridad de Jehová sobre todos los otros dioses, incluso el de Asiria. Esto se evidencia no solo por el fracaso en la conquista de Jerusalén, sino en el mismo asesinato de su rival principal. Además, subrayan la importancia de confiar en Dios, aun cuando haya un desastre inevitable o uno se confronte con alguien o con una organización que usa su poder e influencia para abusar de la gente; hay que confiar aun cuando la lógica y la evidencia señalen otra alternativa. Dios siempre actuará poderosamente para salvaguardar su nombre y a los suyos. Su poder no puede ser desafiado con impunidad por el ser humano o un grupo de personas, ni siquiera por un sistema político, junta militar o ejército. Dios actúa conforme a sus planes diseñados desde hace siglos. Actuará para que todos sepan que solo el Señor es Dios de verdad. De nosotros se exige fe, paciencia y fidelidad, aun cuando las cosas vayan de mal en peor. Si adoramos exclusivamente a nuestro Dios, entonces él derrotará al enemigo, aunque tenga el poder militar de un faraón o de un Senaquerib. Todas estas victorias de Dios en el AT representan señales hacia el triunfo cósmico de Cristo. Dios no actúa con apatía, porque no vivimos en un universo fortuito o caprichoso sin propósito, orden y concierto.

El techo de las casas 18 o 19:26   En Palestina el techo de las casas se construye con vigas de madera, luego se pone una capa de pasto, o quizá de ramas y sobre esta una capa de tierra o arcilla; luego se echa sobre ella arena y gravilla, se pasa luego sobre ella un rodillo de piedra. Se construía un muro para evitar accidentes como lo mandaba la ley de Moisés. Por esta razón crecía hierba en los techos de las casas. En 2 de Reyes 19:26 el profeta Isaías comparó al ejército de Senaquerib, el rey Asirio, con la hierba marchita de los techos de las casas.

Los techos de las casas eran utilizados para una variedad de cosas: Como un lugar para dormir; como almacén para guardar granos o frutas; para reuniones; como lugar para proclamar algo en público; como lugar de adoración y oración.

La liberación de la esclavitud

Cuando William Knibb viajaba hacia Jamaica se dio cuenta del trato inhumano a los negros que eran traídos de áfrica. Este misionero bautista tuvo que comparecer muchas veces ante las autoridades para interceder por los esclavos. Un año después del levantamiento de los esclavos en 1831, donde por poco muere fusilado, viajó a Inglaterra donde pronunció el siguiente discurso:

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar