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2 de Reyes 21: Reinado de Manasés

Además de la idolatría de Judá, bajo el liderazgo de Manasés, se mataba a muchos inocentes en Jerusalén. Su reinado fue opresivo y violento, derramando mucha sangre inocente. (Años más tarde, cuando el cronista escribió 2 de Cronicas 33:12-13, presentó a Manasés como un ejemplo glorioso de arrepentimiento. En el relato de 2 de Reyes no se dice nada de esto.) Esto puede referirse a los niños sacrificados al dios Moloc, o al asesinato de los profetas, o a la ejecución de personas para confiscar su propiedad, o a una combinación de estos. Algunos profetas usaban esta expresión para referirse a la opresión de los pobres y marginados.

Cuando murió, lo enterraron en el jardín de Uza del palacio. Tampoco su padre Ezequías fue enterrado en el cementerio real, posiblemente porque ya no quedaba espacio para sus tumbas. únicamente padre e hijo reposaron en el jardín de Uza. Ese jardín pudo haber sido dedicado a un dios especial como también pudo haber sido un jardin del rey Uzías. Su hijo Amón comenzó a reinar.

Vale la pena preguntar, ¿quién o qué llevó al hijo del gran reformador de Jehová a un colapso espiritual sin precedente? Un factor pudiera ser la poca edad de Manasés cuando su padre murió, pues comenzó a reinar a los 12. No obstante sucedió lo mismo con Joás, un niño de siete años, en cuyo caso estuvo bajo la influencia reverente de dos asesores santos, Joyada y Josabet. Es de suponerse que el niño Manasés estuvo bajo la influencia de la facción idólatra o reacionaria de la corte que se oponía a las reformas de su padre. Evidentemente a una tierna edad cayó en manos de una cruzada bien planeada contra Jehová. Cabe señalar otros factores. Según el libro de Crónicas, como niño presenció la declinación espiritual de Ezequías, y es muy probable que esto le influyera para mal. Además durante su administración faltaba la voz de un profeta como Isaías, para contrarrestar la cruzada real a favor de la idolatría. También es probable que algunos sacerdotes rurales favorecían de nuevo el uso de los lugares altos o santuarios paganos mientras alguna gente prefería los placeres paganos que prohibía el yahvismo, con su insistencia en la moralidad y la justicia. No obstante estas influencias, la culpa finalmente la tenía el rey que reinó 55 años y así lo reconocían las generaciones posteriores.

En resumen, el argumento básico en este pasaje es el siguiente: primero, los pecados de Manasés fueron peores que los de las naciones que Israel había desplazado. Segundo, Manasés superó en maldad a Acab, el peor rey de Samaria. Tercero, estos actos de desobediencia provocaron a Jehová a la ira. Por lo tanto, igual que en el caso de Samaria, Jerusalén y su templo serían destruidos.

Amón, por el mismo camino de su padre

Amón, hijo de Manasés y de Mesulemet, comenzó a reinar a la edad de 22 años y reinó solamente dos años. Aunque su nombre es idéntico a un dios egipcio, pudo tener raíces heb. que sugieren “tener confianza en” o “ser fiel”. Posiblemente su madre y abuelo, que tenían nombres arábicos, procedían de Arabia, aunque Jotba ha sido identificado con pueblos tan distantes como Galilea, el golfo de Acaba y las colinas de Hebrón. Hizo lo malo a los ojos de Jehová, porque adoraba los mismos ídolos que su padre y así violaba la voluntad del Señor.

En un levantamiento en el palacio Amón fue asesinado; posiblemente la facción estaba compuesta en parte de sacerdotes que querían actuar antes de que el joven rey consolidara su poder. Es posible también que factores internacionales influyeran este acto debido a su cooperación con los asirios. Un tercer factor pudo haberse relacionado con la sucesión al trono ya que nació cuando Manasés tenía 45 años, lo que probablemente indicaría que fuera uno de los hijos más jóvenes. Como quiera, la gente del país mató a los conspiradores y colocó en el trono a su hijo Josías. La interferencia de la gente del país o el pueblo de la tierra (’am ha’arets) en Judá, desde los tiempos de Amón hasta la destrucción de Jerusalén en el 586 a. de J.C. cuando la dinastía estaba en peligro, fue evidente. Durante todo el período de Judá solo el pueblo de la tierra (’am ha’arets) formó un grupo estabilizador. Siempre permaneció leal a la dinastía davídica, y especialmente en momentos de crisis se dejó sentir su presencia (comp. el caso de Joás en el cap. 11). Puede que este grupo no apoyara de ninguna manera la política religiosa y pro Asiria de Manasés y Amón sino que fue simplemente leal a la dinastía de David. La regencia de ellos, cuando Josías era un niño, sugiere una posición yahvista. Note que fue uno de los primeros grupos castigados por los babilonios.

Enterarron al asesinado en el mismo jardín donde estaba la tumba de su padre. Cabe señalar que la única contribución positiva de Amón fue producir un hijo que fue uno de los mejores reyes de Judá.

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