2 de Samuel 12:10 Puesto que me has menospreciado al apoderarte de la esposa de Urías el hitita para hacerla tu mujer, jamás se apartará de tu casa la violencia.
Las predicciones de estos versículos se cumplieron. Debido a que David asesinó a Urías y robó su mujer:
(1) El asesinato fue una amenaza constante en su familia,
(2) su propia casa se rebeló en contra de él
(3) sus esposas fueron dadas a otros a la vista del pueblo
(4) su primer hijo con Betsabé murió. Si David hubiera sabido las consecuencias dolorosas de su pecado, quizá no se habría dejado llevar por los placeres del momento.
2 de Samuel 12:11 yo, el Señor, declaro: Voy a hacer que el mal contra ti surja de tu propia familia, y en tu propia cara tomaré a tus mujeres y se las entregaré a uno de tu familia, el cual se acostará con ellas a plena luz del sol.
2 de Samuel 12:12 Si tú has actuado en secreto, yo voy a actuar en presencia de todo Israel y a plena luz del sol. ‹
2 de Samuel 12:13 David admitió ante Natán: –He pecado contra el Señor. Y Natán le respondió: –El Señor no te va a castigar a ti por tu pecado, y no morirás.
La ley prescribía la muerte tanto para el crimen como para el delito de adulterio, aun si se trataba del rey. Sin embargo, lo más significativo es que, debido al sincero arrepentimiento de David, se le conceda la misericordia de Dios, de acuerdo con la promesa de 5.12, aunque su familia experimentara las trágicas consecuencias del pecado.
Durante este incidente, David escribió el Salmo 51, dándole un discernimiento valioso en su carácter, y ofreciéndonos una esperanza para nosotros también. No importa cuán miserable la culpabilidad lo haga sentirse o cuán terrible sea el pecado que ha cometido, usted puede volcar su corazón en Dios, y buscar su perdón como lo hizo David. Hay perdón para nosotros cuando pecamos. David también escribió el Salmo 32, que expresa el gozo que sintió después de ser perdonado.
2 de Samuel 12:14 Pero como has ofendido gravemente al Señor, tu hijo recién nacido tendrá que morir.
Blasfemar es ridiculizar y devaluar la fe en Dios. Es triste que alguien tan celoso de Dios como David haya dado ocasión, a causa de su propio pecado, a ridiculizar a Dios.
David confesó, y se arrepintió de su pecado, pero el juicio de Dios fue que su niño muriera. Las consecuencias del pecado de David fueron irreversibles. En ocasiones no basta una disculpa. Cuando Dios nos perdona, y restaura nuestra relación con El, no elimina las consecuencias de nuestras malas acciones. Quizá nos veamos tentados a decir: «si eso está mal, puedo pedirle perdón a Dios», pero debemos recordar que podemos echar a andar situaciones cuyas consecuencias no podremos revertir.
¿Por qué tenía que morir este niño? No fue un juicio sobre el niño por haber nacido fuera del matrimonio, sino un juicio sobre David por su pecado. David y Betsabé merecían morir, pero Dios les perdonó la vida y en su lugar tomó la del niño. Dios todavía tenía trabajo para David. Quería que construyera el reino. Quizá la muerte del niño fue un castigo mayor para David que su propia muerte.
Es posible, que si el niño habría vivido, el nombre de Dios hubiera sido deshonrado entre los vecinos paganos de Israel. ¿Qué habrían pensado de un Dios que recompensa el asesinato y el adulterio dándole un heredero al rey? La muerte de un bebé es trágica, pero el desprecio a Dios acarrea muerte para las naciones enteras. Aun cuando Dios perdonó inmediatamente el pecado de David, Dios no anuló todas sus consecuencias.
